Operación Padrino – Una grabación hunde a Cienfuegos
Revista Proceso|October 18, 2020
Operación Padrino – Una grabación hunde a Cienfuegos
El exsecretario de Defensa Salvador Cienfuegos –detenido el jueves 15 en el aeropuerto de Los Ángeles– proporcionaba a narcotraficantes información sobre operativos militares e investigaciones de inteligencia, señala el encausamiento judicial iniciado en contra del general. Funcionarios del Departamento de Justicia revelaron a Proceso que entre las pruebas que lo incriminan destaca la grabación de una conversación telefónica que sostuvo con líderes de la delincuencia organizada. El arresto de Cienfuegos y su anunciado enjuiciamiento son parte de la Operación Padrino, una investigación que puede derivar en la captura de otros altos mandos militares e importantes políticos mexicanos.
Por J. Jesús Esquivel

WASHINGTON.– Una grabación en poder de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) de una conversación telefónica entre el general Salvador Cienfuegos Zepeda con presuntos líderes de una organización del crimen organizado, es la prueba central en poder del gobierno de Estados Unidos para acusar de narcotráfico y lavado de dinero al exsecretario de la Defensa Nacional (Sedena).

A principios de este año funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos confiaron a Proceso y a un periódico estadunidense de circulación nacional la existencia de la “Operación Padri no”, como bautizaron a la investigación por narcotráfico contra Cienfuegos.

“Contamos con una grabación interceptada que implica directamente al general (mexicano) con el tráfico de drogas”, expusieron en su momento fiscales federales a este semanario y al rotativo estadunidense.

Por tratarse de una investigación en curso, los fiscales pidieron a ambos medios no publicar en ese momento que la DEA tenía en la mira al general Cienfuegos. Advirtieron que hacerlo podría implicar acciones legales contra los reporteros por “obstrucción de la justicia”, pues difundir detalles de un expediente judicial sellado puede derivar en complicidad con el acusado, ya que se le alertaría sobre las imputaciones en su contra.

Cocaína en el aeropuerto de la CDMX. Presunta protección del general

La pesquisa sobre las supuestas relaciones de Cienfuegos data de hace por lo menos 10 años o más cuando el militar estaba asignado a la IX Región Militar en Acapulco, Guerrero, y se corrobora con imputaciones recientes en el periodo 2015-2017, cuando fue secretario de Defensa durante el gobierno de Peña Nieto.

Un alto funcionario de la DEA, quien pidió no revelar su nombre debido a que se trata de una investigación en curso, informó a este semanario que en la investigación Operación Padrino está incluido el caso del exfiscal de Nayarit Édgar Vieytia. El exfiscal, detenido en Estados Unidos, es uno de los implicados en hechos de corrupción cometidos por la facción de los Beltrán Leyva que operaba en esa entidad, identificada en el encausamiento contra el exgeneral con el nombre “Cártel H2”.

Cienfuegos fue arrestado el pasado jueves 15 en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, California, por autoridades federales de Estados Unidos con base en el expediente judicial que en su contra tiene la Corte Federal del Distrito Este, en Brooklyn, Nueva York.

De acuerdo con la investigación Operación Padrino, Cienfuegos y otros militares se coludieron en principio con el Cártel de los Beltrán Leyva para traficar cocaína y otras drogas ilícitas de México a Estados Unidos. A comienzos de la década de 2000 esta organización controlaba el trasiego de enervantes en Guerrero, Morelos y Michoacán, y trabajaba en alianza con el Cártel de Sinaloa. Una década después, ya como titular de la Sedena, Cienfuegos amplió su relación con otros capos de las diferentes facciones del Cártel de Sinaloa.

“Se cuenta con documentos, declaraciones y otras evidencias que implican al general Cienfuegos con la exportación de múltiples cantidades de cocaína procedente de Colombia a México a través del aeropuerto internacional de la capital mexicana”, explicaron las fuentes.

Los agentes de la DEA asignados a México que trabajan en la Operación Padrino descubrieron que desde altas estructuras del Ejército mexicano se apoyaba a los Beltrán Leyva para enviar cocaína colombiana a Nueva York y a otras ciudades estadunidenses.

Operación Padrino es una investigación de largo alcance en la que se recolectaba información para sustentar acusaciones en Estados Unidos por narcotráfico de criminales mexicanos, como Joaquín El Chapo Guzmán Loera e Ismael El Mayo Zambada García, entre otros capos de la estructura de mando en el Cártel de Sinaloa.

A su vez los agentes de la DEA juntaban información de la presunta implicación con el narcotráfico de Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón, y de otros dos de sus funcionarios:

Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García.

Las pruebas en contra de Guzmán Loera que obtuvo la DEA con Operación Padrino se integraron al expediente criminal en su contra antes de que fuera capturado y extraditado a Estados Unidos; es decir, el gobierno estadunidense se anticipaba y preparaba para un juicio contra el capo.

Lo mismo ocurrió con Genaro García, detenido en Dallas, Texas, el pasado 9 de diciembre y quien es sujeto de audiencias preparatorias a un juicio en la Corte de Brooklyn a cargo del ministro federal Brian Cogan, quien presidió el juicio contra El Chapo.

A lo largo de las 36 audiencias del juicio contra El Chapo y en las sesiones preparatorias del proceso, testigos del gobierno estadunidense –entre ellos narcotraficantes confesos– denunciaron la presunta relación de mandos del Ejército y funcionarios mexicanos con el narcotráfico.

“Fueron varias fuentes de información cotejadas con otras pruebas, testimonios y grabaciones, que exponen al general Cienfuegos Zepeda como uno los implicados con los Beltrán Leyva y el Cártel de Sinaloa”, confía a Proceso un alto funcionario de la DEA.

Audiencia en Los Ángeles

Las huellas de colusión

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no fue notificado de la existencia de Operación Padrino hasta el momento del arresto del general.

Ignorando la existencia de Operación Padrino, el general Cienfuegos viajó con su familia a Los Ángeles y de esa forma se puso él mismo en una especie de charola de plata para ser detenido por orden de un juez federal y a pedido de la DEA.

Desde que el general en retiro dejó la titularidad de la Sedena, hace más de dos años, los agentes de la DEA lo tenían vigilado en México y sólo esperaban el momento oportuno y las evidencias de causa probable para detenerlo.

Por medio de Operación Padrino la DEA descubrió los tentáculos de la Sede na bajo el mando de Cienfuegos, quien a cambio de pagos millonarios ayudó a operadores del Cártel de Sinaloa a meter a Estados Unidos toneladas de todo tipo de enervantes ilícitos.

De acuerdo con el encausamiento judicial en su contra, Cienfuegos proporcionaba a los narcotraficantes información sobre operativos militares, investigaciones de inteligencia y logística en contra del crimen organizado, en especial las que se realizarían contra agrupaciones rivales al Cártel de Sinaloa.

Héctor Beltrán Leyva. Relación añeja

La DEA conoce de las huellas de colusión de altos mandos del Ejército mexicano desde las presidencias de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Calderón y Peña Nieto.

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