La Batalla Por San Lázaro “¡El Presidente Está Encabronado!”
Revista Proceso|September 08, 2019
La Batalla Por San Lázaro “¡El Presidente Está Encabronado!”
Porfirio Muñoz Ledo activó y desactivó una bomba que tenía la capacidad de desatar una crisis institucional. La pretensión de modificar la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados para que Morena se quedara seis meses más en la presidencia de la Mesa Directiva causó reclamos dentro de Morena e insultos e injurias de la oposición; también provocó el regaño presidencial porque le estaba lloviendo al gobierno. Cuando la situación estaba por alcanzar su punto de ebullición, Muñoz Ledo reapareció en el pleno y pidió la palabra: “Vengo a anunciar mi retiro...”
Jesusa Cervantes

“Los diputados no quieren a un panista en la Mesa Directiva, señor presidente”, dijo en corto Mario Delgado a Andrés Manuel López Obrador. “Es sólo una foto”, respondió con desgano el mandatario, con lo que pareció no darle mucha importancia.

Concluía el encuentro entre diputados y senadores de Morena con el presidente la tarde del jueves 29 de agosto.

El mandatario no vio venir el laberinto de descrédito en el que se adentraba su partido, la crisis institucional que tocaba a la puerta y las injurias que recibiría Porfirio Muñoz Ledo.

Cinco días después, pasado el mediodía del martes 3, Muñoz Ledo pensó en voz alta, como acostumbra: “¡El presidente está encabronado!”

Diputados presentes lo recuerdan como un comentario al aire; dicen que no llevaba dejo alguno de preocupación. “Sólo fue una expresión, pero no entendimos a qué se refería”.

Horas después llegaron a su oficina Mario Delgado y la vicecoordinadora del grupo parlamentario, Tatiana Clouthier, quienes vía telefónica habían escuchado el reclamo de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, sobre el daño que hacía al gobierno la pretensión de modificar la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados para que Morena se quedara seis meses más en la Presidencia de la Mesa Directiva.

En tono imperativo, Clouthier le sugería renunciar a la idea de mantenerse seis meses más en la Presidencia de la Mesa; más suave, Delgado lo conminaba a retirarse de la pelea.

Mientras tanto, el salón de plenos borboteaba y estaba a punto del estallamiento político: Muñoz Ledo era tachado de “espurio”, Andrés Manuel López Obrador de “tirano” y los integrantes de la coalición de “lacayos”. La situación política era complicada; incluso el presidente de la República estaba enojado por el tono que iba tomando la discusión en San Lázaro.

“Porfirio, esto no puede seguir así”, le repetían una y otra vez.

Clouthier sugería hasta qué decir para salir lo mejor librado posible: “Di que dejaste la sesión para reflexionar, que tú no eres un hombre de ambiciones y retiras tu nombre”.

Delgado, coordinador parlamentario de Morena y quien mantiene un acuerdo político con Ricardo Monreal, coordinador del Senado de la República, soltó preocupado:

“¡Además, imagínate que no ceda Monreal y nos dé una cachetada de dignidad no aprobando esta ley!”; luego dijo: “el presidente está enojado”.

Pero era más de la mitad de la fracción morenista la que pugnaba por la reelección y decía no al PAN. Aunque Muñoz Ledo no lo veía con malos ojos.

Lo dejaron solo

La idea de que Muñoz Ledo se quedara en la Mesa surgió de la diputada Dolores Padierna, quien despertó las ambiciones morenistas cuando en la Comisión Permanente propuso modificar el Artículo 17 de la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados.

El planteamiento era que se quedara los tres años quien tuviera la mayoría absoluta, es decir Morena.

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September 08, 2019