'Esto se pudo evitar' – La guerra del Huachicol
Revista Proceso|January 19, 2018
'Esto se pudo evitar' – La guerra del Huachicol

La explosión de una toma clandestina en Tlahuelilpan, un pueblo de agricultores que cultiva alfalfa y otros productos, revela la magnitud del fenómeno del huachicoleo, tolerado desde hace años por las autoridades de los tres niveles. Proceso recorrió la zona siniestrada, donde el reportero Mathieu Tourliere contó 54 cuerpos carbonizados la madrugada del sábado 20, cuando la gente se desbordó y comenzó a buscar a sus familares. En los testimonios recabados los lugareños refieren cómo hace años la ordeña de ductos transformó la apacible comunidad que ahora llora a sus deudos.

Por Amparo Trejo y Mathieu Tourliere

TLAHUELILPAN, HGO.– A través de la luz que proyecta un reflector se dibujan las siluetas rígidas de cuerpos calcinados sobre una tierra carbonizada. Están regados y en posiciones disímbo las: uno quedó bocarriba, con los brazos al aire, sus manos como garras y su rostro con un rictus de dolor.

Son las 2:00 de la madrugada del sábado 19. Siete horas antes el lugar parecía una fiesta: cientos de hombres y mujeres, muchos de ellos acompañados de niños, se amontonaban debajo de un géiser de gasolina de más de 10 metros de altura expulsado de una toma clandestina abierta en el ducto de Tuxpan a Tula. Decenas de lugareños recogían el combustible con cubetas y bidones ante la mirada impávida de soldados.

“Se desbordó la gente; hubo euforia para llenar bidones”, admitió el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses.

A las 18:56 horas la euforia se convirtió en pánico. El combustible se incendió y una aterradora llama transformó la milpa en un infierno. Hombres y mujeres corrían incendiados como antorchas lanzando alaridos de dolor; otros se revolcaban en el pasto y la tierra para aplacar las llamas, ayudados por vecinos que no fueron alcanzados por el fuego. Las autoridades de cían que hubo 21 muertos al instante y que otros 71 lugareños sufrieron quemaduras de distintos grados. Medio centenar se reportaban como desaparecidos.

En la madrugada del sábado 19, sobre el terreno, el reportero Mathieu Tourliere contó 54 cuerpos calcinados. Estaban regados alrededor de la toma clandestina.

Tlahuelilpan se encuentra a 124 kilómetros al nort e de la Ciudad de México, a siete kilómetros del Arco Norte y apenas 15 kilómetros de Tula, Hidalgo.

La mitad de los pobladores se dedica a la agricultura. Cultivan alfalfa –casi 50% de la superficie cultivable se destina a esa leguminosa–, así como maíz, chile, calabaza, tomate, jitomate y frijol. Otro 35% trabaja en empresas cercanas, como la Refinería y la Termoeléctrica de Tula; 10% se dedica al comercio en pequeña escala.

En 1974 Petróleos Mexicanos firmó acuerdos con los agricultores del municipio para que permitieran que bajo sus tierras pasaran los ductos que transportan combustibles. Los pobladores sabían que los señalamientos amarillos de “no excavar, no construir, no perforar”, eran zonas de riesgo, pero desde hace dos años se vol vieron la guía para perforar y extraer hidrocarburos de los ductos.

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