El pasado nazi toca la puerta

Revista Proceso|March 01, 2020

El pasado nazi toca la puerta
El arranque de 2020 ha sacudido a Alemania... Primero, en el ámbito político, se rompió una regla no escrita, casi sagrada, cuando el parlamento del estado de Turingia eligió a su gobernante con el apoyo del partido populista y xenófobo Alternativa para Alemania. Después, en lo social, el pasado 19 de febrero Tobias Rathjen asesinó a nueve personas –extranjeras– en la ciudad de Hanau. Si bien son dos hechos en arenas distintas, ambos ocurrieron en un contexto en el que el racismo y la xenofobia cobran fuerza porque el electorado cada vez cree menos en los partidos tradicionales.
Por Yetlaneci Alcaraz

1932. Saludo entre Hitler y Hindenburg

BERLÍN.– En la historia reciente de la política alemana, el 5 de febrero último será recordado como el “miércoles negro”… Ese día se rompió un tabú: sin que nadie lo esperara, el parlamento del estado de Turingia eligió por primera ocasión a un ministro presidente –lo que equivale a un gobernador– con el apoyo del partido de extrema derecha, populista y xenófobo “Alternativa para Alemania (AfD)”, que desde hace cuatro años comenzó a filtrarse en los parlamentos regionales de la potencia europea.

Dos semanas después, cuando el caso de Turingia aún se asimilaba y se le buscaba una solución, un acto de terror de la extrema derecha conmocionó al país entero. La noche del 19 de febrero pasado el alemán Tobias Rathjen irrumpió en dos locales en la ciudad de Hanau (Hessen), a 25 kilómetros de Fráncfort, y asesinó a nueve personas, todas de origen extranjero.

Después, de vuelta en casa, ejecutó a su propia madre de un tiro y se suicidó de un disparo. La fiscalía general alemana determinó horas después que se trató de un crimen racista y que el hombre de 43 años, si bien estaba afectado de sus facultades mentales, poseía claramente una visión del mundo racista y xenófoba, alimentada por teorías conspirativas.

Son dos actos distintos –uno en la política y el otro en el tejido social–, pero estrechamente unidos en una realidad que para los alemanes ya no es más una sorpresa: el extremismo de derecha aflora como nunca antes, está presente, es público y avanza lento, pero seguro en esta nación.

El propio ministro del Interior, Horst Seehofer, lo reconoció a propósito de los homicidios en Hanau: el extremismo de derecha es la mayor amenaza para la seguridad alemana en este momento.

Ya no se trata de casos aislados. Desde 2014, con el arribo del AfD al parlamento europeo, primero, y a los parlamentos regionales alemanes, después, así como al parlamento federal, los discursos provocativos, incendiarios y xenófobos de la derecha parecen irse normalizando.

Al mismo tiempo también han florecido los movimientos “ciudadanos”, como PEGIDA o el Movimiento Identitario Alemán, que alertan sobre una presunta “islamización” del país y dicen promover la defensa de la raza blanca.

“La nueva derecha está sentada en el parlamento, saca a cientos de miles a las calles, influye en discursos y trabaja por un viraje hacia la derecha de la sociedad, lo cual no es una casualidad.

“La nueva derecha ha logrado en poco tiempo crear una sociedad paralela: con editoriales, un ejército de troles en redes sociales, marcas de moda, políticos, artistas, movimientos juveniles y hasta un sindicato. El ambiente de la nueva derecha está bien conectado y cuenta con patrocinadores poderosos.

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March 01, 2020