Diplomacia cultural, dura herencia para la 4T
Revista Proceso|October 25, 2020
Diplomacia cultural, dura herencia para la 4T
El periodista, exagregado cultural y director del Grupo de Economía y Cultura (Grecu), Eduardo Cruz Vázquez, compila en el libro Diplomacia cultural, la vida textos de la experiencia de 23 autores, en un intento por plasmar por vez primera el ejercicio de esa actividad en México. En entrevista, reflexiona sobre el reto del nuevo gobierno de crear su política exterior en la materia, condicionado por tres factores: la austeridad, la pandemia y un sólido modelo postrevolucionario.
Por Judith Amador Tello

México en el Met de Nueva York (1990)

Obligado por la pandemia, el mundo exige un replanteamiento en la cooperación internacional y la diplomacia cultural, porque las comunicacio nes virtuales no serán suficientes.

Y si bien México cuenta con una histórica tradición forjada desde su consolidación revolucionaria –lo cual le ha otorgado reconocimiento a sus diplomáticos y a su cultura a pesar de los cada vez más menguados presupuestos–, será un reto para el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) recuperarse de la crisis y construir un modelo que siente las bases de una nueva política cultural exterior.

Así lo considera el periodista y exagregado cultural en Colombia y Chile, Eduardo Cruz Vázquez, quien recoge parte de esa tradición en el recién aparecido libro Diplomacia cultural, la vida, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Coordinado por el también fundador del Grupo de Reflexión en Economía y Cultura (Grecu), el volumen de 189 páginas reúne a 24 autores, incluyéndose.

Todos, diplomáticos de carrera o transitorios desempeñados en el ámbito de la cultura:

Camila del Carmen Aviña Zavala, Luz Elena Baños Rivas, Alejandra de la Paz, Mercedes de Vega, Alejandro Estivill, Gerardo Estrada Rodríguez, Alberto Fierro Garza, Agustín Gutiérrez Canet, Jorge Alberto Lozoya, Jaime Moreno Villarreal, Beatriz Nava Domínguez, Andrés Ordóñez.

Carlos Ortega Guerrero, Luis Ortiz Monasterio, Soileh Padilla Mayer, Susana Pliego Quijano, María Dolores Repetto Álvarez, Carlos Tejada, Sara Valdés Bolaño, Jorge Valdés Díaz-Vélez, Andrés Webster Henestrosa y Nuria P. Zúñiga Alaniz.

Cada uno cuenta los retos, vicisitudes, anécdotas o momentos significativos que Juvivieron en su tránsito por diferentes representaciones de nuestro país en el extranjero. De la Paz, por ejemplo, relata los detalles de una visita a Londres, en junio de 1996, del poeta Octavio Paz (quien además de haberse separado en 1968 como embajador en la India representó a México en Estados Unidos, Francia, Japón y Suiza).

Lozoya, a su vez, reflexiona sobre las imágenes de México que se difunden universalmente y recuerda el papel del llamado “poder blando” durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, a través de la exposición México. Esplendores de treinta siglos en el Museo Metropolitano de Nueva York en 1990.

Jaime Moreno Villarreal cuestiona la promoción en el discurso de que México es “una potencia cultural” a partir de estereotipos, como la arqueología, las danzas folclóricas, el Día de Muertos, el mariachi, la figura “más que el arte” de Frida Kahlo, el Grito de Independencia y “lo que México ha dado el mundo”, como el maíz, el chocolate, el aguacate, el tequila…

Exembajador en Irlanda, Agustín Gutiérrez Canet lamenta no haber podido cumplir al poeta Seamus Heaney su encomienda de entregar a su colega Octavio Paz copia autografiada de su discurso de aceptación del Premio Nobel. En tanto Nualart contrasta el impulso a la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresión Culturales en la Unesco, en 2005, con el nacimiento de la empresa estadunidense Netflix, que ha venido a trastocar la distribución y consumo de los productos audiovisuales.

Ordóñez rememora cómo, durante su paso por la Dirección General de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), se logró que los recursos “tradicionalmente destinados a obsequiar los intereses de los grupos de poder del medio artístico e intelectual”, se reorientaran a creadores no consagrados y para otorgar becas a estudiantes de licenciatura y posgrado, abriendo la posibilidad para que jóvenes latinoamericanos vinieran a estudiar, y cómo el proyecto terminó por las ambiciones del canciller Luis Ernesto Derbez de ocupar la dirigencia de la Organización de los Estados Americanos.

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