Culiacán, la decisión precipitada

Revista Proceso|October 27, 2019

Culiacán, la decisión precipitada
Un cuerpo de vigilantes del Grupo de Análisis e Información del Narcotráfico –dependiente de la Sedena– montaba guardia cerca de un domicilio en Culiacán al que se suponía que podría llegar Ovidio Guzmán, contra quien hay una orden de aprehensión con fines de extradición a Estados Unidos. Poco antes de las dos de la tarde del jueves 17, en efecto, el objetivo arribó a esa vigilada casa y el grupo de élite decidió actuar “en caliente”, aun antes de obtener la indispensable orden de cateo. El resultado, de todos conocido, fue la captura y liberación del hijo del Chapo, en una violenta y confusa tarde culiacanense.
Por Arturo Rodríguez García

Poco antes de las 14:00 horas del jueves 17, un reporte de vigilancia informó a un equipo del Grupo de Análisis e Información del Narcotráfico (GAIN), de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que Ovidio Guzmán estaba en un domicilio ubicado en la zona conocida como Tres Ríos, en Culiacán.

El sector se llama así por la confluencia de los ríos Culiacán, Tamazula y Humaya. Casi en el vértice que forman estos dos últimos se ubica el fraccionamiento La Jolla, un complejo privado, con barda perimetral, donde la vigilancia del GAIN se había establecido desde el pasado febrero, debido a que hay una orden de aprehensión de Ovidio, con fines de extradición a Estados Unidos.

Los miembros del GAIN sabían que el lugar era frecuentado por el hijo de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, pues por sus informantes se enteraron que tenía familia en ese lugar al que, tarde o temprano, regresaría. Por ello, dentro de La Jolla el GAIN rentó una casa, instaló una unidad de monitoreo y fueron sus integrantes quienes informaron a su comandante que Ovidio, en efecto, llegó al domicilio después de las 13:00 horas del jueves 17.

El fracaso de la operación, el desbordamiento de la violencia con civiles armados que cobró la vida de 12 presuntos agresores, un civil y un efectivo de la Guardia Nacional, así como 21 heridos en el reporte oficial, provocó severas críticas al gobierno, particularmente porque después de cinco horas de violencia Ovidio Guzmán quedó libre.

A lo largo de la semana el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como los integrantes del gabinete de seguridad, realizaron diferentes declaraciones.

Cada mañana, antes de cada conferencia de prensa, en Palacio Nacional y bajo la conducción de López Obrador sesiona el gabinete de seguridad, integrado por el secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval; el de Marina, almirante Rafael Ojeda; el comandante de la Guardia Nacional, general Luis Rodríguez Bucio; el director del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez, una cúpula coordinada por el único civil entre los altos mandos, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo. También asisten colaboradores de alta jerarquía de cada dependencia.

Entre participantes de las sesiones del gabinete, consultados a efecto de abundar en declaraciones públicas, Proceso obtuvo datos respecto a los hechos del jueves 17 en Culiacán.

De la información obtenida destaca lo relativo al seguimiento y ubicación de Ovidio Guzmán, además de las condiciones en que se tomó la decisión de detenerlo y las causas por las que Cresencio Sandoval aceptó la responsabilidad institucional de lo ocurrido al día siguiente, el viernes 18, cuando en conferencia de prensa expuso: “El grupo responsable de esta acción policiaca, en su afán por obtener resultados positivos, actuó de manera precipitada”.

El general fue más allá: dijo que hubo una “deficiente planeación”, que faltó previsión sobre las consecuencias de la acción y que el grupo, al que hasta ahora nadie había identificado con precisión, omitió informar a sus superiores. Es decir al gabinete de seguridad.

Añadió: “Los efectos negativos de esta acción precipitada y mal planeada tuvieron consecuencias negativas para la población civil”.

En seguimiento a esa y otras declaraciones, Proceso consultó pormenores sobre las condiciones del operativo, que a decir de los funcionarios ocurrió tras el arribo del hijo del Chapo Guzmán al domicilio de Tres Ríos con apenas dos guardaespaldas.

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