Atentado cultural impune
Revista Proceso|February 03, 2019
Atentado cultural impune

Un alarmante diagnóstico realizado en el seno de la Autoridad del Centro Histórico (ACH) durante la administración capitalina de Miguel Ángel Mancera revela los usos inadecuados que se les ha dado a inmuebles con valor histórico y cultural, al grado incluso de comprometer su integridad. Específicamente, fue la Mesa de Protocolo para Detener Obras Irregulares la que elaboró el estudio e informó de sus resultados a la actual administración de la CDMX. El atentado contra esas construcciones es tan grave que, según el análisis, el Centro Histórico está en riesgo de perder la declaratoria de la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Por Sara Pantoja

La voracidad inmobiliaria y comercial, además de la omisión de las autoridades federales y capitalinas en la aplicación de las leyes para la preservación de los inmuebles catalogados como de valor artístico e histórico en el centro de la Ciudad de México, acentúan el deterioro de muchos de ellos e incluso su eventual desaparición.

De no frenarse esas irregularidades, el corazón del país podría perder la denominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad otorgada en 1987 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Una de las consecuencias de ello sería la afectación de la actividad turística en la ciudad.

Este diagnóstico lo elaboró la Mesa de Protocolo para Detener Obras Irregulares en el Centro Histórico, que conformó Jesús González Schmal cuando se desempeñó como coordinador de la Autoridad del Centro Histórico (ACH) durante la administración de Miguel Ángel Mancera Espinosa.

González Schmal y sus colaboradores entregaron el documento correspondiente a Dunia Ludlow en noviembre pasado, con el propósito de que lo incluyera en su agenda de trabajo una vez que asumiera la coordinación de la ACH.

Ya en el cargo, el pasado 22 de enero Ludlow convocó a vecinos, empresarios, académicos y comerciantes a la creación de una llamada Alianza por el Centro Histórico que, entre sus tareas, incluye proteger el espacio y la infraestructura públicos, así como promover el patrimonio cultural de la zona.

Su propósito, dijo, es “reconstruir el tejido social en la zona a través de acciones coordinadas para proteger el patrimonio urbano, alentar la vivienda, elevar la competitividad y fortalecer el sentido de comunidad”.

En la Mesa de Trabajo Interinstitucional de Infraestructura y Obras que realizó la ACH del 22 de enero –transmitida en vivo en su cuenta de Facebook– se informó que está pendiente de instalación la Mesa de Infraestructura y Obras Irregulares, bajo la coordinación de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), cuyo titular es Ileana Villalobos.

Al final de la sesión, se reportó que no asistieron representantes de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT), la Seduvi ni de la alcaldía Cuauhtémoc.

El llamado de Ludlow es urgente, sobre todo si se toma en cuenta que, además de la designación de Patrimonio Histórico de la Humanidad, el Centro Histórico de la Ciudad de México (CDMX) está protegido por decreto presidencial desde 1980 como Zona de Monumentos Históricos, conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y es Área de Conservación Patrimonial, de acuerdo con la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal.

El 21 de diciembre último –un mes antes de asumir su actual cargo– Ludlow publicó un artículo en diario El Heraldo de México en el que destacó que la ACH estaba en “una etapa crítica producto de la falta de atención por parte del gobierno anterior”.

Agregó que las violaciones al desarrollo urbano, entre otros problemas, son el resultado del abandono de esa zona de la ciudad. Informó que esa misma semana quedó instalada la primera mesa de trabajo interinstitucional en la que participan 30 dependencias del gobierno federal, así como el de la CDMX y las 16 alcaldías.

Y adelantó: uno de los propósitos de esa nueva organización es atender las quejas por el “daño a la preservación del patrimonio cultural” del centro de la CDMX.

El estudio realizado por Schmal y sus colaboradores advierte: Esa triple denominación comprende los perímetros “A” y “B”, ubicados en las alcaldías Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, donde existen 9 mil 362 inmuebles con tipos de uso habitacional, comercial, mixto, para equipamientos, oficinas, servicios y entretenimiento, así como espacios abiertos y áreas verdes.

De ese total, 3 mil 504 (37.4%) están catalogados por su valor histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); artístico, por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y urbano-arquitectónico, por la Seduvi.

Torre Cuarzo

En agosto de 2015, cuando llegó a la ACH, González Schmal convocó a un equipo de especialistas para crear la Mesa de Protocolo para Detener Obras Irregulares en el Centro Histórico y se centró en seis casos en los cuales, aseguró, “la compulsión de lucro ha provocado la demolición de inmuebles valiosos en beneficio económico e inmediato de mafias” del comercio ambulante o de millonarios consorcios inmobiliarios que dominan el primer cuadro de la CDMX.

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