Un Dia Con Tom Hardy
Esquire Latinoamérica|Septiembre 2018
Un Dia Con Tom Hardy

Podras Sacar Al Nino De East Sheen, Pero Jamas Mantenerlo Fuera.

Miranda Collinge

Son alrededor de las dos de la tarde en un día nublado de junio y Tom Hardy está tratando de convencerme de salir caminando de la tienda Pets at Home en la sucursal de Richmond con un tanque redondo para peces dentro de mi camisa.

“¡Parecería que tienes tres meses de em barazo!”. Además de añadir: “Nadie pensaría que yo me estaría llevando cosas de una tienda, y mírate a ti...”.

Winona Ryder, le digo. Winona Ryder.

“Pero en realidad no lo voy a sacar de la tienda”, señala. “Te voy a llevar ahorita mismo al hospital, ¡vámonos!”.

Estoy 90 por ciento segura de que está bromeando, y 75 por ciento segura de que no lo haría de todos modos, pero recordé que él es un profesional en el arte de la persuasión —“ajetreo” lo llama él— y la señora empujando al niño en la carriola por el pasillo del acuario no se ve como si le importara mucho lo que estamos haciendo. Mi camisa es bastante amplia y probablemente podría encajar el tanque sin mucha dificultad, y a medida que pasan los segundos, comienzo a vacilar.

Pero vamos a retroceder un poco. Estamos en Pets at Home “la tienda minorista de artículos para mascotas más grande del Reino Unido”, porque Tom Hardy quiere hacer un escudo de Capitán América para su hijo de dos años y medio —me pide que no revele el nombre o el género— y está buscando objetos circulares que podría improvisar para el trabajo. Hasta ahora, ha considerado una tapa de basurero, un frisbee para perros y un tapete de cartón para gatitos. También me sugirió que podría robar un rin (“podrías arrancar uno de un coche al salir”), pero ahora sólo le importa la tapa del tanque de peces y su cerebro comienza a recalcular: “Podemos pegar esto con cinta adhesiva con un poco de toalla, y una franela, allí…”. Hasta que vea el precio

“¿Ciento treinta y cinco libras? ¡Olvídalo!”. Podrías conseguir algunos peces, sugiero. “Sí, y más responsabilidad”, dice. Adquiere el tapete para gatos por sólo £5.

Pero retrocedamos un poco más. Estamos en el sudoeste de Londres, donde Hardy vive con su esposa, la actriz Charlotte Riley, y su pequeño, porque acaba de regresar de filmar dos proyectos muy demandantes: Fonzo, una película independiente escrita y dirigida por Josh Trank sobre los últimos meses de la vida de Al Capone (twist: sufre de demencia provocada por sífilis) y Venom, la película con la que Sony planea lanzar su gran incursión en el mundo de Marvel, y en la cual interpreta a un periodista callejero que es poseído por un parásito alienígena (twist: el alienígena come gente, al periodista al que habita no necesariamente le molesta).

Ambas películas sirven como ejemplos perfectos del tipo de proyectos que a Hardy le gusta hacer, y el tipo de proyectos que otros quieren para él: estudios de carácter extravagante y excéntrico de clásicos tipos rudos, papel para el que es muy bueno —Charles Bronson en Bronson; los Kray Twins en Legend, el desafiante John Fitzgerald en The Revenant— y papeles en películas de estudio con el potencial de hacer enormes cantidades de dinero, en las que también ha demostrado ser bastante hábil —Bane en The Dark Knight Rises; Max Rockatansky en Mad Max: Fury Road; el piloto de Spitfire en Dunkerque.

Ahora que Hardy está en casa, pasa el mayor tiempo posible con sus hijos —tiene uno de 10 años, Louis, de una relación anterior, que también vive cerca— y, dice con una sonrisa en la boca mientras conduce a Pets at Home en un convertible rojo prestado por Audi, “estoy cubierto de salsa, chocolate y mocos”. Para aumentar el desafío, lleva dos días enseñándole a su hijo de dos años y medio donde hacer pipí. (Me muestra fotos en su teléfono de un fallo de puntería en la alfombra de la sala de estar y la selfie descontenta que tomó poco después: “una mañana de terror”, la titula).

“Es un gran cambio de velocidad para mí”, dice, mientras se desplaza por una lista de reproducción en el coche (Jeff Beck, Steve Miller... aunque en el costado de la puerta del pasajero hay una copia del álbum Who Invited This Lot?, del presentador de televisión infantil Andy Day y su banda The Odd Socks). “En realidad eso no es verdad. Son cinco cambios de velocidad desde donde he estado, y luego hay cinco cambios más. Tengo dos coches y sólo un espacio para estacionarlos. Dos coches completamente diferentes, y ambos necesitan de alguien al volante. Esa es una analogía de mierda. Una analogía de un padre que…”. Se da por vencido. “Lo que estoy diciendo es que no hay trabajo más difícil en el planeta, y más importante, que ser padre. Tienes militares, policías, doctores, personal de servicio —gran respeto, grandes consecuencias— ¿pero tener hijos?”. Suelta una carcajada. “Eso va más allá de un trabajo, ¿verdad?”.

De ahí el escudo del Capitán América. “Tiene que ser hecho por papá y debe mostrar esfuerzo”, dice. “Se jugará durante tres jodidos minutos y no más”, admite. “Pero nos da una misión”. Y si hay algo que sabemos que Tom Hardy ama, es una misión.

Salimos de Pets at Home, con el tapete para gatos, y nos dirigimos a Homebase, al lado, para recoger un asa de algún tipo y cinta adhesiva. Nos quedamos afuera para que Hardy pueda disfrutar de su cigarro electrónico, lo cual hace constantemente, como la oruga azul de Lewis Carroll, excepto que no está posado en un hongo, sino en la banqueta junto a los coches. Está usando tenis deportivos New Balance de color café, pantalones grises, una gorra de béisbol con lentes de sol apoyadas en la visera y una camiseta gris hecha por un fan con una foto de su adorado perro Woody, que murió el año pasado, vistiendo camisa y corbata. “Lo extraño”, dice.

Me indica la dirección de los vecindarios, desde Richmond, a nuestra izquierda, que es muy chic y estilizado, hasta el semi-suburbano East Sheen, a nuestra derecha, donde creció y donde sus padres todavía viven. “En realidad, soy de Mortlake, que es un antiguo pozo de pestes. ‘Mort-lake’ lago de los muertos”

Hardy nació el 15 de septiembre de 1977, su padre es Edward “Chips” Hardy, un ejecutivo publicitario, y su madre Anne Hardy, una artista; y creció en una casa agradable en una calle tranquila, no muy lejos de South Circular. Pasaremos por ahí en un rato, y él amenaza con llamar a su madre, aunque dice que es probable que se quede muda si le cuenta que soy una periodista. “Heh heh, ¿haz conocido a mi madre? Es jodidamente increíble” ... (No Tom, no he tenido el placer).

Estudió en una buena primaria muy cerca de ahí, “¡y la odiaba! Unos shorts ajustados, una camisa básica y un cinturón con hebilla… La escuela no va conmigo”. Y se convirtió en algo típico de él. “Si me evaluaran por mis dotes académicos, sería un maldito fracaso”. Sus padres aplicaron para una prestigiosa secundaria, y de lo que él recuerda, aprobó el examen pero reprobó la entrevista. “Probablemente no estaba muy concentrado en la persona que me estaba entrevistando, y en ese momento ellos creyeron, ‘bueno, realmente no podemos hablar con este niño, vive en un mundo de fantasías’. Y me he ganado la vida a base de fantasías, pero a los 11 años, ¿cómo iba a saber lo que el futuro me deparaba?”.

Comenzó a juntarse con la pandilla local y adquirió el apodo de ‘Weasel’ (la comadreja). “Era uno de esos jóvenes poco populares en las calles, con una imagen de niño rudo, como los grupos de motociclistas que andan por ahí”, cuenta. “Bastante parecido a lo que hay hoy en día, quitando la violencia”. Aunque en su mayor parte era el clásico comportamiento de adolescentes — acechar los bares locales y fumar marihuana en la estación de trenes Mortlake — eventualmente empezó a escalar de nivel. Como Tom poéticamente lo describe, “si pasas suficiente tiempo en una barbería, terminarás cortándote el pelo”. Sus papás lo sacaron de la secundaria Reed’s, en Surrey, justo antes de que lo expulsaran, aunque por lo menos entró en su notable lista de egresados, en la que también se encuentra Tim Henman OBE y el Príncipe Zeid bin Ra’ad de Jordania.

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