Las notas de Adrien Brody
Esquire Latinoamérica|Septiembre 2020
Las notas de Adrien Brody
Nos encontramos con el hombre de la mirada nostálgica –el dueño de una de las narices con más personalidad en el mundo– en el acogedor Waldorf Astoria de Nueva York para esta sesión exclusiva con Esquire México. Disfrútenla tanto como nosotros lo hicimos preparándola.
By Mario P. Szekely

“HAY MOMENTOS EN LA VIDA donde las cosas parecen tomar sentido… pero este no es uno de esos momentos”, fueron las palabras que surgieron del actor Adrien Brody al ganar el Oscar por El Pianista, convirtiéndose –a sus 29 años– en el actor más joven en obtener la estatuilla, desde que Richard Dreyfuss lo hiciera por La chica del adiós en 1977.

Unos segundos antes, Brody había saltado al escenario del entonces Teatro Kodak, en el corazón de Hollywood, tomando por sorpresa a la presentadora de su premio dorado, Halley Berry, con un beso en la boca que pasaría a la historia de la Academia como uno de sus momentos más eufóricos y controvertidos.

Con el paso de los años, las palabras de Brody también han trascendido desde esa primavera del 2002, representando esa incredulidad ante ser elegido por algo más grande y ser insertado en una situación extraordinaria. Los tiempos del 2020, que han recluido a la humanidad tras los efectos del Covid-19, hacen poderosa la reflexión sobre tratar de encontrar un sentido donde aparentamente no lo hay.

“Creo que es una lección que aprendemos conforme crecemos. El tiempo se vuelve más precioso. No se trata solo de los minutos del reloj, sino de estar presente. Ahora, con el encierro de esta cuarentena, quiero sumergirme en las cosas que amo de la vida”, comparte Brody con Esquire, vía un enlace streaming en el cual el actor de 47 años luce enmarcado por un encuadre de Zoom.

A manera similar, entre cuadro paredes se encuentra Brody en los primeros avances en línea de The French Dispatch (2021) de Wes Anderson, interpretando a Julien Cardozo, un vendedor de arte francés que ha sido colocado en una celda al lado de un famoso pintor, Moses Rosenthaler (Benicio del Toro), al que le ruega le de permiso de representar su obra en el mundo, si algún día se abren los candados de su encierro o llegaran a escapar.

Inspirado en Joseph Duveen, quien en el siglo XX trajera obras europeas a los grandes museos de Estados Unidos, Cardozo es parte de un ensamble de personajes que Anderson convocó para ser personificados por los actores Timothée Chalamet, Léa Seydoux, Edward Norton, Elisabeth Moss, Willem Dafoe, Christoph Waltz y, el siempre presente en su lista, Bill Murray.

The French Dispatch, cuarta invitación de Anderson a Brody, trae consigo el espíritu rebelde de los años 60, desplegado en las publicaciones de un diario ficticio francés –muy a la revista The New Yorker– con historias, cuentos, caricaturas y anécdotas de personalidades singulares. Todo con el estilo geométrico, colorido y musical que caracteriza a Anderson. “No necesiariamente me atraen los personajes con los que tengo algo en común. Tanto Cardozo como yo tenemos un gran amor por el arte y me imagino que él pudo haber aspirado a ser pintor en su vida, pero en algún momento se volcó al aspecto del negocio de ese mundo”, refiere Brody, quien posee la fascinación por la imagen como su madre Sylvia Plachy, migrante húngara y fotógrafa profesional con exposiciones diversas.

Cuando en la entrega 75 del Oscar, Brody, desde la butaca, escuchó su nombre de la boca de Berry, a quien primero abrazó fue a Plachy, quien de pie desbordó su fascinación al ver a Jack Nicholson, Nicolas Cage, Nicole Kidman, y otro grupo de celebridades, otorgarle a su hijo también una ovasión.

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