Eva Herzigova - El Icono On Top

ELLE España|Febrero 2017

Eva Herzigova - El Icono On Top

Desde el club de diosas de los 90, en su día situó a las modelos del Este en el mapa ‘fashion’. Hoy, imagen de ‘Capture Totale’, de Dior, sigue poniendo cara a la belleza... con personalidad.

Julieta Martialay

Lo primero que llama la atención cuando se comparte un ratito con Eva Herzigova (Litvínov, República Checa, 1973) es su estatura considerable –180 centímetros– y su gran delgadez. Sobre todo porque, antes de verla, domina la idea de que el encuentro se producirá con una mujer curvilínea y exuberante, a la que en su día apodaron la Marilyn de los 90. Pero, desde luego, no hay nada del torturado mito estadounidense en esta top model, cuya imagen contribuyó al relanzamiento, en 1994, del Wonderbra, quizá uno los sujetadores más icónicos de la historia. Además de lo dicho sobre sus formas en absoluto exageradas, Eva tampoco da la impresión de ser una persona frágil ni insegura, como sí lo fue la em blemática actriz. Muy al contrario: espiando el escenario del shooting, se observa a alguien frme y decidido, que sabe bien cómo le favorecen las luces y qué pose es adecuada, el plano con el que se siente a gusto y el look que realza su cuerpo. Un físico que se aleja del de la Monroe defnitivamente para acercarse mucho más al de Charlotte Rampling, la intérprete británica más francesa del cine europeo. «¡No me digas! Gracias. Ella es, en realidad, la persona que mejor representa mi idea de la belleza», señala con una sonrisa poderosa y cercana, que pone verdad, carne y hueso a la diosa. Concretamente, a todo un premio Icono Beauty en los ELLE Style Awards 30º Aniversario, concedidos por esta cabecera el pasado octubre.

Lo segundo que se aprecia en el tú a tú con Herzigova es que tampoco hay nada de divismo en la mujer que, lanzada al mundo de la moda a los 16 años, llegó a convertirse en una de las modelos más infuyentes del universo fashion, con una personalidad que superaba a la de las frmas para las que desflaba. Una musa casi de otro mundo que inspiró bellísimas imágenes de fotógrafos tan reverenciados como Peter Lindbergh, Paolo Roversi y Mario Testino, por recordar algunos. Este bagaje profesional haría perder la cabeza a cualquiera, pero Eva no se sube a ningún pedestal, sino que mira a los ojos de su interlocutor con inocencia, como si siguiera conectada a aquella niña que copiaba los patrones de las revistas que había en casa para vestirse igual que una princesa. Con los años, su carrera se ha multiplicado y diversifcado: pasarelas, portadas, diseños propios, alguna que otra incursión en el terreno del cine e inquietudes filantrópicas, como implicarse en causas ecologistas y en campañas por la lucha contra el cáncer de mama. Y ha tenido tiempo para convertirse en madre de tres niños y rastrear por tiendas de todas las ciudades del mundo recuerdos de su mayor ídolo: Elvis Presley.

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