Cómo Darle Menos Imprtancia
Women's Health en Español|Junio 2019
Cómo Darle Menos Imprtancia

“Gastada” solía ser lo que te pasó con el dinero en el día de pago, ahora es más probable que describa una enorme fatiga. Como un nuevo libro revela que el agotamiento emocional es un malestar moderno que afecta a casi todo el mundo, ¿es hora de que dejes de preocuparte tanto por, bueno, todo?

Gemma Askham

Ya habían intercambiado 21 mensajes de WhatsApp ese fin de semana, pero fue el doble timbre que recibió en el camino a su cena del domingo que hizo que la adrenalina de Chloe, de 27 años, aumentara. “Lamento mucho hacer esto...”, escribió su amiga Karen, antes de cancelar por tercera vez ese mes. Furiosa, Chloe refunfuñó: encogió los hombros, escribió una respuesta pasiva-agresiva que sabía que nunca enviaría, y luego se dio cuenta de que ella también se había visto obligada a cancelar la reservación. ¿Plan B? Ahora podía hacer yoga a las 8 p.m., pero su deseo de practicar se había evaporado junto con su vida social. Mientras esperaba que el tren la llevara a su casa, hizo scroll por sus correos electrónicos, encontrando recordatorios sobre una reunión de personal y los ocho mil pesos que debía por una despedida de soltera. Lejos de terminar descansada en ese receso, se sentía desesperada y enloquecida.

Esta porquería tiene un nombre, agotamiento emocional. Es un fenómeno real. “Estamos hablando de la primera etapa del agotamiento, que aparece cuando estás constantemente expuesta a situaciones estresantes y, en lugar de lidiar con ellas de manera efectiva, las ignoras y dejas que el estrés aflore”, dice la doctora Amelia Nagoski, académica feminista y autora de un nuevo libro sobre el tema, Burnout: The Secret To Solving The Stress Cycle, que coescribió con su hermana gemela y la doctora Emily (una familia de alto rendimiento). Encontraron que mientras las emociones en sí mismas no son nada siniestras –“la liberación de neuroquímicos en el cerebro, en respuesta a algún estímulo”– el agotamiento se acumula cuando te quedas atascada en una emoción repetida. “Las emociones se basan en el cuerpo, por lo que el agotamiento emocional se convierte en una especie de agotamiento físico cuando no se completa el ciclo de estrés-respuesta a la relajación”, explica Nagoski. “Por ejemplo, tus músculos se tensan sin la liberación que se supone que debe seguir”. Gracias a que la fatiga de los sentimientos se considera menos importante que la que se siente tras correr un medio maratón, es probable que lo ignores o, peor aún, te culpes a ti misma por no manejar los llamados #problemasdelprimermundo. En lugar de descansar, enciendes el estrés embotellado que absorbe tus reservas de energía, como el rastreo de Google Maps en segundo plano. Y las consecuencias de un labio superior rígido van más allá de una boca fruncida: la lista de condiciones que pueden trazarse hasta el agotamiento –tanto la mental (ansiedad y depresión) como la física (presión arterial alta y migrañas)– es extensa. Lo que hace preguntarte, ¿qué pasaría si siguieras los memes y… le dieras menos importancia?

FATIGA FEMENINA

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Junio 2019