cómo cambiar tu historia

Men's Health en Español|Mayo 2020

cómo cambiar tu historia
Durante un tercio de mi vida, viví atrapado en una repetición constante de la idea de que nunca estaría a la altura de las circunstancias, un ciclo que me mantuvo encerrado en una espiral de vergüenza y ajetreo sin sentido. Luego tuve la motivación para examinar los hechos con detenimiento.
SEAN HOTCHKISS

CUANDO TENÍA CINCO AÑOS , mis padres se divorciaron. Poco después, mi padre cono-ció a Sandy, primero en una fiesta y luego nuevamente en una liga de tenis para solteros de treinta y tantos en Portland, Maine. Era brillante, hablaba rápido y era, sin duda, de la vieja escuela. Se comprometieron en dos años. Sandy era perfeccionista y nos sujetaba a los mismos estándares. Colocaba Post-its con cosas para hacer en toda la casa, nos envió a mi nuevo hermanastro y a mí a clases de etiqueta (nuestro perro tampoco se salvó), y podía hacerme pedazos con un solo comentario y gesto hacia mi padre. “¿En serio está usando eso?”. Ahora entiendo que si Sandy fue dura con nosotros, lo fue aún más consigo misma. Pero cuando mi madre me dejaba con mi padre los fines de semana, me escondía en el garaje para evitar enfrentarla. En la cena, fijaba mis ojos en el suelo. Veía el creciente afecto de mi padre por mi hermanastro y me preguntaba: “¿Qué demonios me pasa?”. Todos tenemos historias a las que nos aferramos, tramas trágicas que parecen recorrer todo lo que hacemos. “Nunca encontraré el verdadero amor”. “Nunca seré un éxito”. “Nunca superaré lo que me pasó”. Cuanto más las creemos, más parecen cumplirse. Y seamos claros: mi trauma inicial no fue tan trágico. Se trata de algo tan genérico que los sobrevivientes de todo tipo de abuso o tragedia más severa podrían resentir que lo mencione. Pero la historia que me contaba a mí mismo de que Sandy había visto algún defecto fatal en mí había echado raíces. Creía que era inherentemente malo e inferior, que nada sobre mí estaba bien. El autor y gurú de la autoayuda, John Bradshaw, llama a esta condición “vergüenza tóxica”, la sensación de que no importa lo que hagamos, estamos equivocados. Y no se necesita un altercado violento o un abuso grave para crear esta herida. Para cubrir esto, salí al mundo tratando de ser perfecto. Si impresionaba a todos con quienes tenía contacto, tal vez me sentiría bien. Tenía a los poderosos, importantes, ricos e influyentes en mi punto de mira. Representaban a Sandy para mí, y ganarme a este tipo de personas se convirtió en una obsesión. En la universidad, salí con una joven fabulosamente rica e intenté integrarme en su entorno de jets privados y lujosas vacaciones.

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