UNE EJEMPLO A SEGUIR
UNE EJEMPLO A SEGUIR
Durante años, lo has visto en la televisión y lo has escuchadoen la radio, pero quizá no sepas que además de ser untalentoso artista, MANE DE LA PARRA es un atleta y un líderpor naturaleza. Platicamos con él sobre su historia en el deporte, las lecciones que éste le dejó y la responsabilidad de defender lo que uno cree, sin importar el costo.

EL VERDADERO

IMPACTO DE UNA PERSONA no se mide en términos de seguidores en redes sociales o ceros en una cuenta de banco; no es una cuestión de cuánto prestigio acumule ni si le ha sido otorgado algún premio. Es algo mucho más profundo y de carácter inmaterial. Quizá la mejor definición de esta cuestión sea la que dio alguna vez la escritora y activista norteamericana Maya Angelou: “Al final del día, las personas no te recordarán por lo que hiciste o dijiste, sino por la forma en que los hiciste sentir”.

Entonces, ¿cómo medir este impacto si se trata de algo tan personal? Basta con estudiar al sujeto en cuestión e intentar responder algunas preguntas: ¿Qué tan generosa es esa persona con su tiempo? ¿Con cuánta atención escucha a quienes la rodean? ¿Cuán considerada es con los demás, independientemente de jerarquías (laborales, sociales o de cualquier índole)? ¿Está dispuesta a levantar la voz ante aquellas cosas que no considera correctas? Tras repasar cada uno de estos cuestionamientos en mi cabeza mientras hablo con el sujeto de esta entrevista (es la segunda vez que conversamos; la primera en vivo durante la sesión de fotos y ésta segunda, vía telefónica) no me queda la menor duda de que se trata de alguien especial: un hombre alegre, con los pies en la Tierra, que no se toma a sí mismo demasiado en serio (algo poco frecuente en el medio artístico). Por todo esto, y por su pasión por la actividad física, de la que hablaremos más adelante, Mane de la Parra es el hombre MH de este mes.

TODAVÍA NO TERMINABA EL PREESCOLAR y Manelick de la Parra, mejor conocido como “Mane”, ya estaba profundamente enamorado. ¿El motivo de su ensoñación? El “deporte más hermoso del mundo”. “Empecé a jugar futbol en Pumitas a los cuatro años”, cuenta. “Y a los 12 me metí a jugar al ‘repre’ que está antes del club”. Tras un año en esta instancia, decidió que se dedicaría de lleno a este deporte. “Estuve varios años en el club Universidad, de ahí me fui a jugar al Atlante”. Justamente en este punto de su carrera, cuando las cosas parecían acomodarse para él, se topó con un obstáculo que si bien cambiaría la trayectoria de su vida, también le permitiría poner a prueba su calidad moral.

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Marzo 2020