MÁS ALLÁ DE LA SANGRE

Men's Health en Español|Mayo 2020

MÁS ALLÁ DE LA SANGRE
LOS SUSTITUTOS DE SANGRE ARTIF IC IAL PODRÍAN SALVAR V IDAS Y REVOLUC IONAR LA MED IC INA DE TRASPLANTES, SI ES QUE SUFICIENTES PACIENTES SOBREVIVEN PARA PROBAR QUE FUNC IONA.
Bill Gifford
Antwan Piper estaba cenando con sus co-legas en un viaje laboral a Oklahomacuando su esposa, Alexis, lo llamó desdesu casa en Texas. Él pensó que podría devolverle la llamada más tarde, pero ella volvió a llamar. A la tercera llamada, finalmente contestó. Alexis tenía falta de aliento y parecía sentir dolor, se le dificultaba hablar. “Ya llamé a una ambulancia”, alcanzó a decir.

Era el domingo 4 de marzo de 2018, y Alexis estaba en “crisis”, un término para definir cuando tiene un fuerte brote de anemia falciforme. Debido a este padecimiento congénito, los glóbulos rojos de Alexis –que normalmente son redondos y flexibles– se vuelven rígidos y pegajosos, y se tuercen en forma de hoz, haciendo que les cueste trabajo transportar oxígeno, su principal labor. Se agrupan y pueden pegarse, bloqueando el flujo de sangre y oxígeno a ciertas partes del cuerpo, lo cual provoca un fuerte dolor.

Excepto que esta vez lo sintió distinto, peor que nunca antes. En el transcurso de varias horas, Alexis pasó de sentir que tenía un resfriado a sufrir un terrible dolor en todo el cuerpo, lo cual la dejó tirada en el suelo del pasillo del segundo piso de su casa. Antwan era sargento en la Fuerza Aérea y también era pastor en una iglesia, mientras que su esposa, una exmaestra, escribía libros religiosos positivos e inspiracionales.

Ambos solían ser sanos, estaban en sus treintas y siempre intentaban mantenerse optimistas. No obstante, en ese momento se sentían aterrados. “No creo que haya palabras que puedan describir el sentimiento de un hombre que escucha a su esposa sufriendo de dolor y sin poder hacer nada al respecto”, explica Antwan.

Cuando Alexis llegó al Centro Médico Brooke Army, en las afueras de San Antonio, los médicos realizaron los protocolos usuales de un paciente en crisis de anemia falciforme, decidiendo al final hacerle una transfusión. Revisaron su tipo de sangre, encontraron una coincidencia y le hicieron transfusión intravenosa de una bolsa de glóbulos rojos frescos, esperando disolver con ello a los dañados. Después de unos días de tratamiento adicional, sus médicos decidieron hacerle otra transfusión para intentar elevar sus niveles de hemoglobina, una proteína sanguínea que transporta oxígeno. En esta segunda transfusión, Alexis empezó a gritar y quejarse. El dolor era insoportable “un diez de diez”, comenta.

La hematóloga de Alexis, Lauren Lee, doctora en medicina, reconoció el problema de inmediato: la paciente había recibido transfusiones desde los siete años. Ahora había entrado a un estado potencialmente fatal de hiperhemólisis, un padecimiento en el que el sistema inmune ataca los glóbulos rojos, creyendo que son un patógeno invasor, lo cual detiene la transportación de oxígeno fresco a las células.

Los niveles saludables de hemoglobina son de 12 a 15 g por decilitro. Debido a su padecimiento, el nivel usual de Alexis era de siete, pero se había reducido a cinco para cuando había ingresado al hospital. Seguía disminuyendo mientras entraba y salía de un estado de conciencia y el personal del hospital tuvo que llevarla a la unidad de cuidados intensivos.

Para cuando Antwan llegó a su lado, las cosas se veían mal. Los niveles de hemoglobina de Alexis habían bajado a un rango de entre dos y tres y estaba muy débil. “Fue entonces cuando me empezaron a preparar para su muerte”, explica. “Me dijeron que no había habido sobrevivientes entre los pacientes que habían presentado niveles de hemoglobina tan bajos”.

Pero la Dra. Lee tenía una última idea. Se puso en contacto con dos hematólogos reconocidos –el doctor Marc Zumberg, y el Coronel Andrew Cap, doctor en medicina– y todos pensaron que valdría la pena hacer una última intervención, aunque era riesgosa. Era una transfusión de una imitación de sangre llamada Hemopure, un producto tipo sangre sintética hecho con sangre de vaca.

Como Hemopure no es sangre real, teóricamente se le puede transfundir a cualquiera. Se puede adaptar a cualquier tipo de sangre. Se podría tener a la mano en ambulancias y en backpacks de los médicos del ejército o en cualquier lugar en el que se podría requerir una transfusión para salvarle la vida alguien.

El “pero”: la FDA aún no aprueba Hemopure. En los Estados Unidos, solamente tiene un “uso compasivo” para pacientes que tienen padecimientos graves que amenazan su vida y que ya agotaron todas las otras opciones de tratamiento. La Dra. Lee dijo que no había garantía de que funcionara, y no había garantía de que pudiera estar libre de efectos secundarios. Lo único que tenía que hacer era transportar oxígeno por el cuerpo de Alexis hasta que pudiera restablecerse lo suficiente como para producir sus propias células sanguíneas. La Dra. Lee le preguntó a Antwan si le interesaba, y él dijo que quería rezar para decidir. “Es esto o se muere”, recuerda ella que le advirtió a Antwan. “Queremos intentarlo”.

Antwan sufrió mientras oraba. “Me dijeron que esperaban que funcionara, pero no podían garantizar que lo hiciera”, dice. “Estábamos agotados y no teníamos tiempo. Realmente me costó decidir debido a la incertidumbre y los efectos secundarios que desconocían. “No podía preguntarle a Alexis porque ella no respondía. Todo dependía de él.

Firmó el consentimiento.

Un día A media noche, el teléfono de Zaf Zafirelis empezó a sonar y vibrar. Él respondió, sabiendo de inmediato de qué tipo de llamada se trataba: otro cirujano desesperado preguntando por Hemopure, el sustituto sanguíneo creado por la empresa que él dirigía. Zafirelis era CEO de una pequeña empresa de biotecnología llamada Hemoglobin Oxygen Therapeutics, la cual había estado operando con pocos recursos pero recientemente había comprado un sitio para abrir una nueva fábrica de producción frente a un matadero en Pensilvania.

Solía recibir tres o cuatro llamadas de este tipo a la semana, siempre con relación a pacientes para quienes una intervención convencional había fallado, siempre en situaciones críticas. En una ocasión, se trató de un hombre de Long Island con hemorragia rectal. En otra, una mujer de 28 años en Michigan que necesitaba una riesgosa cirugía de corazón. Luego le hablaron por la paciente de 35 años con anemia que resultaba de haber padecido leucemia. Y un hombre de más de 70 años que tenía un sangrado gastrointestinal potencialmente fatal.

A veces las llamadas provenían de médicos con pacientes que tenían anemia severa y no tenían opciones, como Alexis. Con frecuencia tenían que ver con pacientes que no podían recibir transfusiones sanguíneas por sus creencias religiosas, como los Testigos de Jehovah, cuya interpretación de la Biblia prohíbe “ingerir” sangre de otro ser humano.

articleRead

You can read up to 3 premium stories before you subscribe to Magzter GOLD

Log in, if you are already a subscriber

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

Mayo 2020