El fin del ejercicio

Men's Health en Español|Marzo 2020

El fin del ejercicio
Los científicos están trabajando en una píldora que replicará los beneficios del esfuerzo físico sin que tengas que sudar, y cada vez están más cerca de lograrlo. ¿Pero tus entrenamientos pueden reducirse a la suma de sus partes o hay algo más? Y, aún más importante, ¿en verdad queremos convertirnos en una sociedad de atletas de sillón? MH investiga.
By Nicola Twilley

A finales del verano pasado, las torres grises del Salk Institute de San Diego estaban cubiertas de brisa marina. El patio estaba desierto; al igual que los jardines. Pero desde las ventilas que se asoman por el concreto podía percibirse un ligero aroma a amoniaco, proveniente de las aproximadamente 2,000 jaulas con roedores que se encuentran abajo. En una oficina con vista al mar, el biólogo Ronald Evans me presentó dos especímenes: ratón flojo y ratón Lance Armstrong.

El primero había sido criado para representar al hombre promedio. Su actividad física diaria estaba limitada a una ocasional caminata hacia un pequeño tazón con alimento diseñado para replicar la “dieta occidental”, la cual consiste en azúcares y grasas, y sabe a galletas. El ratón se veía letárgico y tenía pequeños rollos de grasa visibles entre su pelaje.

El ratón Lance Armstrong había sido criado bajo las mismas condiciones, sin embargo, su cuerpo era magro y fuerte, su mente alerta. El secreto de su energía juvenil, según explica Evans, era una dosis diaria de GW501516 (o 516 para ahorrar tiempo). Se trata de una droga que confiere los beneficios del entrenamiento sin que el sujeto tenga que mover un músculo.

A los ratones les encanta correr, me dice Evans. Cuando pone una rueda en su jaula, típicamente corren varios kilómetros a lo largo de la noche. Para los roedores, estos ejercicios nocturnos no son simplemente una manera de lidiar con el estrés de la vida en el laboratorio. Cando los científicos dejaron una rueda en un parque urbano, las cámaras que instalaron mostraban que era usada constantemente por roedores salvajes. A a pesar de que sus actividades diarias – buscar comida, evitar a los depredadores– proveen más que suficiente ejercicio, los ratones deciden correr.

Aún así, como deja claro el ejemplo del humano Lance Armstrong, en ocasiones el ejercicio en sí mismo no es suficiente. Cuando Evans comenzó a darle 516 a los ratones activos, encontró que después de sólo cuatro semanas, éstos habían incrementado su resistencia en 75%. Mientras tanto, su composición muscular cambió, tendiendo a las fibras de contracción lenta, las cuales predominan en los corredores de largas distancias. En términos humanos, esto es como si un corredor recreativo de pronto tuviera el cuerpo de Eliud Kipchoge.

La droga funciona al imitar el efecto que tiene el ejercicio en el gen PPAR-delta. Como todos los genes, éste lanza instrucciones a manera de químicos que le dicen a las células cómo deben comportarse. Al alterar el mensaje que envía el gen, la droga 516 incrementa la señal de quemar grasa en vez de azúcar. Los ratones dopados de Evan corrieron más, en parte porque a sus músculos les habían indicado que quemaran grasa y guardaran carbohidratos. Como resultado, les tomó más tiempo llegar al “muro”, la dolorosa sensación que experimentan los corredores cuando se agotan las reservas de glucógeno.

Aunque Evans comprende el mecanismo detrás de los efectos de la droga 516, aún no sabe cómo es que estos procesos suceden naturalmente durante el ejercicio. Nadie lo sabe. Este es el reto más significativo que enfrentan quienes buscan desarrollar una “píldora de ejercicio”. A pesar de que los beneficios de correr en el parque son bien sabidos, los científicos aún son incapaces, en términos generales, de explicar cómo funciona el ejercicio.

Sintetizando el fitness

El compuesto 516 fue desarrollado a finales de los años 90 por el biólogo químico Tim Willson en los laboratorios de GlaxoSmithKline. Su capacidad de reducir los niveles de insulina y triglicéridos inicialmente lo convirtió en un tratamiento prometedor para el síndrome metabólico, un grupo de condiciones (incluyendo obesidad y aumento de la presión sanguínea) que es un precursor de las enfermedades cardiacas y la diabetes. Sin embargo, en 2007, GlaxoSmithKline reservó la sustancia después de los resultados de una prueba de toxicidad a largo plazo.

NÚMEROS DEVASTADORES

Según reporta la BBC, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó un estudio sobre obesidad con base en el IMC (índice de masa corporal). Encontraron lo siguiente:

Los ratones a los que les habían dado dosis del compuesto a lo largo de sus vidas, desarrollaron cáncer a una tasa más elevada que sus contrapartes. La única forma de probar de forma concluyente que no tendría un efecto similar en los humanos sería realizar un estudio con duración de 70 años.

Sin embargo, el trabajo con esta sustancia continuó en otros laboratorios. En Salk, Evans comenzó sus propias pruebas en el mismo año en que los investigadores de GlaxoSmithKline abandonaron las suyas. Desde entonces, ha desarrollado una nueva versión, la cual espera sea menos tóxica.

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