Creíamos que éramos machos

Men's Health en Español|Mayo 2020

Creíamos que éramos machos
Cómo dos bomberos se deshicieron de su imagen de tipos duros para enfrentar a un enemigo mortal y enseñarle a otros cómo combatirlo.
Por Jordyn Taylor

ESTABA CASI OSCURO PERO EL BOMBERO Paul Malenczak aún podía distinguir el humo que salía por una ventana en el tercer piso del edificio de departamentos. Moviéndose rá pido, subió una escalera, mientras portaba su abrigo, casco y aparato para respirar. Rompió una ventana y entró, justo a donde el humo era más denso.

Es “sólo un poco de humo”, pensó Paul, y le abrió al resto de su equipo y se quitó la máscara. Eso fue hace casi cuatro décadas, en abril de 1982, y los hombres de la estación de bomberos 132 de Crown Heights en Brooklyn se sentían invencibles. Algunos fumaban cigarrillos todo el día y se colgaban de la parte trasera del camión mientras se dirigía rumbo a los incendios. ¿Algo pequeño como quitarse la máscara para poder moverse más rápido? Ni siquiera lo dudaban.

A sólo unos kilómetros de ahí, el teléfono sonó en la estación 147 en Flatbush, también en Brooklyn. El bombero Phil Malenczak, gemelo idéntico de Paul, tomó la llamada y se sintió alarmado al escuchar a su madre. “¿Sabías que Paul está en el hospital?”.

Pasó varios días ahí, en cierto punto incluso pudo ver a un sacerdote junto a su cama. “Esto es una sorpresa. ¿Qué hay de nuevo, padre?”. Paul tenía 31 años, y los doctores aún estaban luchando para averiguar a qué había sido expuesto para poder tratarlo. Cualquiera en esa posición se habría sentido aterrorizado, pero Paul asegura que sólo se sentía como una experiencia surrealista. Le dio su última confesión al sacerdote.

A PRINCIPIOS DEL 2019, se sorprendió de encontrarse de nuevo en un hospital, enfrentando otro tipo de problema. Sus piernas estaban elevadas, mientras un doctor se acercaba con una puntiaguda aguja. Durante un chequeo de rutina sólo unos meses antes, el doctor le preguntó a Paul si alguna vez le habían hecho una prueba de PSA. Ese mismo día, sonó el teléfono de Phil. “Phil, deberías ir a una prueba de PSA”, le dijo Paul a su hermano. “El mío está elevado, y quizá el tuyo también lo esté”.

HAS ESCUCHADO SOBRE EL PSA, son siglas en inglés para antíge-no prostático específico, una medida que usan los doctores como señal de cáncer de próstata. Aunque la prueba de PSA no es perfecta, cualquier cosa arriba de 4.0 ng/mL podría ser una señal de peligro. El PSA de Paul estaba en 14. En sólo unos meses, Phil regresó a un chequeo y tenía 7. Los resultados llevaron a los gemelos a un mundo de incertidumbre, el tipo que los hombres evitan a toda costa, saltándose sus exámenes médicos.

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Mayo 2020