UNA INVITACIÓN A REFLEXIONAR : SALUD E INMUNIDAD NATURAL.
INTEGRAL|Octubre 2020
UNA INVITACIÓN A REFLEXIONAR : SALUD E INMUNIDAD NATURAL.
Presentamos en esta segunda entrega dos trabajos (escritos antes de la actualsituación relacionada con el coronavirus Covid-19). El realizado por el médico PedroRódenas y su equipo de colaboradores, y la primera parte de un artículo del médicoXavier Uriarte (Liga para la Libertad de Vacunación) con referencias históricas.
PEDRO RODENAS

LAS VACUNAS (2)

Posicionamiento

• No todas las vacunas se han de valorar igual, de la misma forma que no todas las enfermedades son iguales ni tienen los mismos riesgos para la salud. Para ajustarnos a la realidad debemos estudiar por separado cada vacuna y decidir en cada caso el balance: riesgo-beneficio. No debiéramos hablar sobre vacunación o no vacunación, de vacunalista o antivacunalistas.

• Sí a la recomendación pero no obligatoriedad, de las vacunas para enfermedades infecciosas graves (difteria, polio, etc.) sobre todo en zonas endémicas o de riesgo.

• Cuestionamiento de las vacunas para enfermedades infecciosas no graves, de buena evolución con un tratamiento correcto o no supresivo (parotiroiditis, tosferina, varicela, etc.), de las vacunas de poca eficacia (gripe, etc.) o las experimentales (VPH, etc.).

• Valorar vacunas en situaciones específicas como las de la fiebre amarilla, meningitis, hepatitis, etc.

Reflexiones:

• La vacunación se basa en el concepto de inmunidad específica para cadaenfermedad. Si ya es imposible garantizar con la vacuna la protección total de cada individuo para cada infección, todavía es más complejo garantizarlo para la mayoría de las infecciones u otras patologías. Es importante escoger las vacunas necesarias en función de la gravedad de la enfermedad, de su efectividad y de su mejor tolerancia para el organismo. Es prioritario seleccionar y vacunar con criterio.

• Reconocer la vacuna como medicación con riesgos para la salud, tanto a corto como a largo plazo. A día de hoy, solo se valoran algunos de estos efectos y no todos son recogidos por falta de hábito o a causa de la falsa creencia de que las vacunas no tienen efectos secundarios.

Introducir restos biológicos, víricos o bacterianos, substancias tóxicas como el mercurio y el aluminio en un sistema inmunológico inmaduro, como es el de un bebé, puede tener consecuencias no deseadas a largo plazo.

La evidencia científica dice que cuando introducimos cambios no fisiológicos en un ecosistema, alteramos el resto de ecosistemas del cual éste formaparte. No es fisiológico el contacto con diversos antígenos de enfermedades infeccionas infantiles al mismo tiempo o en pocos meses, situación que sí ocurre con las vacunas múltiples.

• Reconocer en la disminución de las enfermedades infecciosas la importancia de la higiene y los cambios sociales, además de la cobertura vacunal. Muchas vacunas se introdujeron cuando las epidemias ya estaban en plena curva descendente. Este hecho es poco valorado y la mayoría de veces no se expresa.

• Importancia del terreno que permite que una infección se instale o no. Reconocer el papel destacado que juega la inmunidad global, inespecífica y específica, de cada persona en el control de las infecciones. Inmunidad relacionada con los hábitos de vida y con tratamientos que ayudan a la homeostasis «equilibrio o estabilidad» del organismo. No todas las personas que están en contacto con agentes infecciosos desarrollan la enfermedad. En cambio otros casos que si padezcan la infección pueden obtener una inmunidad definitiva sin necesidad de recuerdos.

Peticiones y necesidades:

• Vacunar es un acto médico en el que se receta un medicamento donde es necesario una historia clínica para individualizar el tratamiento en función del estado de salud y las circunstancias particulares de cada persona, en cada momento. No se puede indicar una medicación para todos sin valorar cada situación. Lo contrario puede considerarse mala praxis.

• Debería considerarse también mala praxis, ante la necesidad de protegerse de una infección o patología, tener que recibir obligatoriamente la vacuna específica asociada a otras no requeridas, hecho que aumenta los costes y sobre todo los riesgos para la salud. Es necesaria la existencia de la opción de la vacuna simple. Si alguien quiere vacunarse de la difteria exclusivamente, no tiene por qué vacunarse también del tétanos y de la tosferina o viceversa.

• Existe un riesgo en vacunar y un riesgo en no vacunar. Cada persona decide el riesgo que quiere asumir como individuo y como padre/madre.

• Un acto médico, como lo es la vacunación, debería ir acompañada de un consentimiento informado de la persona a la que se propone la vacunación, si es adulto, o de los padres de la criatura, si ésta es menor de edad, conforme se han explicado tanto los riesgos como los beneficios de las vacunas.

• Necesidad de formación de aquellos profesionales que diagnostican, vacunan o indican vacunación sin conocer su grado de efectividad, sus riesgos, y que en ningún momento han contrastado sus conocimientos con los argumentos de otras opiniones. El no conocer en profundidad todos los aspectos de la efectividad de las vacunas, puede contribuir a un infradiagnóstico y facilitar la propagación de la enfermedad, por ejemplo al considerar erróneamente que los vacunados no pueden padecer la infección, y por lo tanto no diagnosticándola, poniendo en riesgo a toda la población.

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