LA GLÁNDULA PINEAL ACTIVAR LA GLÁNDULA PINEAL GENERA PAZ AUTÉNTICA
INTEGRAL|Septiembre 2020
LA GLÁNDULA PINEAL ACTIVAR LA GLÁNDULA PINEAL GENERA PAZ AUTÉNTICA
La glándula pineal ha sido llamada el «apéndice del cerebro», el portal hacia el reino superior donde se albergan fluidos vitales y, como algunos científicos mencionan, donde pueden originarse los desequilibrios mentales.
PATRICIA RESTREPO

Tiene forma de guisante cónico y se encuentra en el techo del ventrículo del cerebro, detrás de la raíz de la nariz, en un pequeño lago de líquido cefalorraquídeo. Sus impulsos energéticos permiten entrar en un flujo geométrico de la tierra como si estuviésemos en sintonía con ella.

Muchas escuelas esotéricas, místicas y antiguas tradiciones conocían el poder de la glándula pineal. Los antiguos griegos creían que era nuestra conexión con el reino del pensamiento, Buda, que la llamó el símbolo del despertar individual, sostenía que «cuando a través de la meditación rompemos la barrera de la mente consciente a la mente inconsciente, entonces todo nuestro cuerpo se convierte en un ojo». En el hinduismo la glándula pineal se conecta con el chacra del tercer ojo, símbolo de intuición y clarividencia. El pueblo egipcio relacionó el Ojo de Horus o Udjat con la forma del entorno de la glándula pineal en el cerebro humano. Muchas culturas y tradiciones milenarias la llegaron a representar cuando creaban dibujos y monumentos, dejando claro su conocimiento sobre estaglándula. En la Biblia, Mateo 22, Jesús explica que «si tu ojo ve con claridad, todo tu ser estará lleno de luz».

En 1630, René Descartes la describió como el asiento del alma, un peculiar lugar a modo de conarium, un núcleo que se asemeja a un cono de pino, ubicado entre los ventrículos del cerebro. Cuando la pineal posee más movilidad —se activa por el movimiento— nos dota de más inteligencia.

Existen varias practicas para activar esta glándula, todas ellas basadas en la meditación, pero en este artículo me gustaría dejar de relieve que lo que comemos influye de una manera intrínseca en su activación y conexión.

Por ejemplo, con los análogos de la pinolina. La pinolina es un inhibidor de monoaminaoxidasa que funge como elevador de los neurotransmisores serotonina y endorfina.

Otro ejemplo es la melatonina —poderoso antioxidante con efectos antienvejecimiento—, conocida también como la hormona del sueño: si la poseemos en cantidades elevadas, gozamos de más capacidad de empatía y por ende, mejoramos nuestras relaciones afectivas.

También la dimetiltriptamina DMT — conocida como la molécula espiritual—, que se libera en la fase de movimiento rápido ocular, puede encontrarse en la naturaleza en algunas plantas psicotrópicas como la ayahuasca. La DMT se libera de forma natural en el cerebro cuando activamos la glándula pineal, incluso cuando practicamos yoga. Sin olvidar, por supuesto, la cúrcuma. Conocida por incontables beneficios a nivel físico, quiero resaltar su vínculo con la glándula pineal, pues todas los sustancias fluoradas presentes en las pastas de dientes, incluso en el agua que tomamos en las ciudades, generan no solo osteoporosis y otras disfunciones, sino que influye en la descalcificación de la glándula pineal, con la consiguiente generación de enfermedades neurodegenerativas como la demencia y el Alzheimer. La cúrcuma posee la capacidad de revertir efectos neurológicos negativos del flúor.

Así funciona nuestro cerebro

Según el neurocientista Joe Dispenza, activar la glándula pineal nos permite el acceso a otras realidades de nuestra existencia, donde yace la paz auténtica, pues señala que «El estímulo que se crea es la energía que se mueve desde el cuerpo hasta el cerebro y la persona en esos momentos está literalmente en otro mundo en otra dimensión, por esto la glándula pineal es conocida como el tercer ojo. Simplemente te deja en cierto estado de felicidad porque la glándula pineal se encuentra activa, es un momento profundo donde sientes un amor tan intenso y magnífico que te inclinas a prestar atención a las imágenes que aparecen en nuestra mente, y nos importan menos cosas como la política, conflictos externos, incluso nos importa menos quien es famoso y quien no, porque te das cuenta que ya somos eso y más».

Por tanto, dicha glándula nos permite experimentar el espectro más amplio de la realidad, conectándonos a un campo unificado, en el que todo el cuerpo emana luz y energía.

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