Sorpresa En La Raya Portuguesa
Caza Mayor|Febrero 2019
Sorpresa En La Raya Portuguesa

Volvíamos a montear una finca lindera con la frontera portuguesa o como aquí le llaman “la raya”, ya conocida de temporadas anteriores y cuyo nombre me reservaré, así como el de la sociedad de cazadores que la organizó, de modo qué quien lea estas líneas no se sienta reflejado por lo que en ella cuento, casi todo ocurrió de la forma que lo reseño pero no quiero dejar de novelar un poco los hechos.

Esta vez yo compartía puesto con el que fue mi compañero de caza muchos años, a decir verdad el puesto era suyo, aunque repartiésemos los lances, siempre sin tener más de un arma desenfundada y como es natural sin desdoblarnos, limitándose el que en ese momento no llevaba el arma, en colocarse donde no estorbara al compañero, pero siempre cerca de él.

Aquella mañana salimos de Sevilla con el tiempo justo de llegar a la junta, el día se presentaba frío, pero despejado y sin apenas viento, perfecto para montear. El sorteo de los puestos se había realizado como era habitual la noche anterior en el pueblo, mi amigo Lolo Mialdea se había encargado de sacar nuestro puesto, pues había llegado la tarde anterior con un grupo de amigos cordobeses y un cámara, Juan de Dios, encargado de grabar la montería. A la primera armada la habían citado a las 7 de la mañana, para cerrar la mancha por el lado de la ribera, esta andaba muy crecida y se hacía dificultoso poder cruzarla, de ahí las prisas por montarla pronto. Nosotros salíamos en la tercera armada, el cierre de la mancha en la raya, la frontera de Portugal, lindante con una famosa finca portuguesa cercada, situada en una preciosa dehesa clareada de alcornoques y encinas, con una densa población de venados, gamos y muflones, introducidos en la zona años antes. Tuvimos oportunidad de ver la finca, mientras discurríamos a través de un carril paralelo a la frontera y al cercado, observando cómo pastaban en la lejanía varios grupos de buenos muflones.

La finca que monteábamos era abierta y estaba situada en medio de un denso bosque de eucaliptos de repoblación, salpicados de pequeños claros donde se situaban algunas encinas, rodeadas de un denso monte bajo de coscojas y jaras. La temporada anterior se habían cobrado en ella varios buenos venados y algún cochino, no existiendo ningún cupo de capturas, excepto para las ciervas, que solamente se podían cobrar en los puestos señalados para ello y cómo máximo una.

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Febrero 2019