Los Corzos Entre Las Larvas De La Garganta Y El Aliento De Los Lobos En Su Cogote
Caza Mayor|Febrero 2019
Los Corzos Entre Las Larvas De La Garganta Y El Aliento De Los Lobos En Su Cogote

La verdad sea dicha, no suelo contestar a los envites, cuando no gustan mis reflexiones en los artículos que escribo. Ahora bien, los nuevos bríos que traen cada nuevo año, y el respeto e interés con el que suelo leer a mi colega articulista en esta revista, Rafael Centenera, me obligan a recoger el guante.

UNAS CUESTIONES PREVIAS O EL TABLERO DE JUEGO

1º.- No me considero un “ilustre ingeniero”, expresión que, lo mismo me equivoco, parece ventear ecos bufos. Creo que en los más de 15 años que llevo escribiendo en esta revista no he ostentado el hecho de que estudié Ingeniería de Montes. De lo que, ciertamente, estoy muy orgulloso y agradecido, porque me ha permitido profesionalmente dedicarme a lo que más me gusta en la vida: la caza, la pesca fluvial, el medio natural y la gestión de sus recursos. Van a permitirme recordarles que fueron los Ingenieros de Montes los que crearon los Parques Nacionales hace más de 100 años, así como las Reservas Nacionales de Caza, sin duda, patrones incuestionables de gestión experta, que han llegado hasta nuestros días. Fueron precisamente esos modelos, y multitud de otras iniciativas en el manejo de caza por los Ingenieros de Montes, los cimientos de la extraordinaria riqueza cinegética que gozamos ahora en España. La afirmación no es mía, sino del Dr. J. M. Crespo Guerrero, mexicano y, por tanto, ingrávido de nuestros pacatos complejos nacionales, recogida en su libro: Organización Administrativa y Acción Política Sobre el Recurso Caza Mayor en España (1939-1975), de muy recomendable lectura.

Rindo homenaje a, entre otros muchos, aquellos Drs. Ingenieros de Montes como Maximiliano Elegido o Jaime de Foxá, escritor del mítico libro venatorio “Solitario” (Taurus, 1962), un clásico de la literatura cinegética de este país, con ilustraciones del Conde de Yebes.

2º.- No existen en Galicia “bosques inmensos de eucaliptos o pinos, montañas llenas de praderas o montes eternos de brezo y tojo”. La realidad forestal gallega hace que el tamaño medio de la propiedad forestal sea de unas ridículas 1,8 Has. El caos de mezcla de bosquetes, praderías, fragas, setos, rodales, pastizales, bosques de ribera y matorrales en distinto grado de evolución, es tal que, cuando desde el Ministerio se elabora el Inventario Nacional Forestal, unos cuantos cientos de miles de Has. son incluidos en una categoría denominada “masas mixtas”, traducido: no se puede tener ni pajolera idea de lo que vegeta allí, porque la diversidad es tremenda.

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Febrero 2019