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IRAK, CASADAS A LOS 14 AÑOS LA OTRA REALIDAD DE LOS CAMPOS DE REFUGIADOS
COMO EL 23% DE LAS MUJERES IRAQUÍES, NOUR, JASMINE, NASRIN Y SANA SE CASARON ANTES DE SU MAYORÍA DE EDAD. CON UN PRIMO O UN AMIGO DE LA INFANCIA; PARA TRANQUILIZAR A SUS MADRES, POR UNA DOTE O, A MENUDO, PARA ESCAPAR DE LA VIOLENCIA DEL CAMPO DE DESPLAZADOS DONDE LA GUERRA LOS HA CONDUCIDO. Y POSIBLEMENTE PARA GANAR UN POCO DE SERENIDAD. NOS HABLAN DESDE SUS CÁRCELES DE LONA.
Charles Thiefaine
Algunos niños con el rostro cubierto de polvo juegan entre los caminos sinuosos que dibujan las tiendas de campaña en el campamento de desplazados de Salamiyah, en el sur de Mosul. Aparecen por todos lados y corren gritando de alegría. Como todos los días, sus madres se encuentran en las fuentes: ágora donde cada miembro de esta ciudad improvisada se convierte en tema de discusión. Llenan las botellas de agua para la noche. Unas pocas se aíslan y hacen la colada. Los hombres, por su cuenta, eligen sentarse a la sombra para evitar la amenaza del sol. Es el primer día del Ramadán. Cuando caiga el sol, Sana, sus tres hijas y sus dos niños se reunirán para romper el ayuno bajo una lona desgastada. Su hija mayor, Nour, de 22 años, ha vuelto a vivir con su madre, ya que su marido fue arrestado por el ejército iraquí. Su segunda hija, Raghat, de 17 años, se mudó este invierno con su marido, Mohamed, a unas cuantas tiendas de campaña de distancia. Lleva cinco meses casada. Un día Mohamed vio a Raghat en Mosul en la casa de una tía común. Le pidió que se casara con él. Después de tres meses de vacilación, ella accedió. Desde la liberación de Mosul, en julio de 2017, varios pretendientes fueron a pedir la mano de la chica impávida de mirada risueña. Primero en el campamento de Hamam al-Alil, luego en el de Salamiyah, al sur, donde la familia se estableció el último año.

Uno era demasiado viejo, el otro, ya estaba casado dos veces, explica su madre. "Yo fui la cuarta esposa de un marido mayor y no quiero que mis hijas vivan con otras esposas. Raghat es joven. Las otras estarían celosas y la crearían problemas", dice Sana, preocupada por el futuro de sus hijas. Nour y Raghat se casaron antes de ser mayores de edad. Nour tenía 15 años. "Cuando Daesh llegó, se decía que los combatientes se casaban por la fuerza con las niñas y se las llevaban. Yo preferí que Nour se casara con alguien mucho antes de que eso pasara", dice Sana. En cuanto a Raghat: "Es peligroso vivir sin un hombre en un campamento, se justifica. No hacemos casi nada en todo el día y solo salimos de nuestra tienda para ir a por agua y comida." Para contrarrestarlo, Raghat va de cuando en cuando a Mosul. A veces se siente extranjera en casa de sus suegros, pero va al restaurante y sale con Mohamed. Además, la dote matrimonial ha aportado 1,5 millones de dinares iraquíes (1.100 euros) a su familia. "Compramos alimentos que nos hemos comido y la ropa que llevamos", confiesa su madre, con una sonrisa. Con lo que les queda, las familias como la suya compran un poco de oro, anillos o pendientes para proteger sus fortunas.

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Febrero 2020