Las Algas Que Alimentan El Atlántico Norte
National Geographic en Español|Junio 2019
Las Algas Que Alimentan El Atlántico Norte

Los Sargazos Son Plantas Flotantes Que Sustentan Una Asombrosa Diversidad De Especies Marinas.

James Prosek

Las crías de tortuga marina –como esta boba o caguama juvenil– se abren paso en las playas arenosas donde nacieron para alcanzar las alfombras de sargazo, que las alimentan y protegen de los depredadores durante sus primeros años de vida.

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Del tamaño de un balón de futbol, una maraña de algas flota frente a la costa de las Bermudas, en el lento remolino del mar de los Sargazos, parte del giro del Atlántico Norte. Un fragmento así de pequeño puede albergar miles de organismos, desde peces en etapa larvaria hasta hipocampos adultos. DAVID DOUBILET (AMBAS)

“No hay algo parecido en otros mares –asegura el biólogo marino Brian Lapointe–. Ninguna otra parte de nuestro planeta azul sustenta semejante diversidad en medio del mar. Y todo se debe a las algas”.

Cerca de la isla mexicana de Cozumel, un buzo flota bajo una masa de sargazos que deja pasar la luz del sol. Inusitadamente grandes han alcanzado las costas del golfo de México, el Caribe y otros lugares, arruinando las playas de destinos turísticos. DAVID DOUBILET

LA POINTE SE REFIERE a los sargazos, algas que flotan en una región del Atlántico conocida como mar de los Sargazos. Los límites de este mar son imprecisos, ya que no está confinado por masas de tierra sino por cinco corrientes marinas que giran en sentido horario alrededor de las islas Bermudas. Apartadas de cualquier territorio continental, esas aguas contienen pocos nutrientes y, en consecuencia, son de una claridad excepcional y un azul impresionante.

Como parte del enorme remolino conocido como giro del Atlántico Norte, el mar de los Sargazos ha sido descrito como un desierto oceánico. Y eso parecería, si no fuera por sus alfombras flotantes de sargazo.

A simple vista, las algas nada tienen de particular; solo son montones de materia vegetal flotante. Sin embargo, como lo ha esclarecido el trabajo de Lapointe, los sargazos son el fundamento de un complejo ecosistema que abastece a una diversidad impresionante de vida marina, y actúa como refugio y alimento móviles.

Biólogo del Instituto Oceanográfico Harbor Branch, en la Universidad Atlántica de Florida en Fort Pierce, Lapointe ha estudiado el mar de los Sargazos desde hace 36 años, mediante la observación de las algas vía satélite y su exploración con equipo de buceo. Su objetivo es averiguar dónde se originan, cómo se mueven, qué sustentan y qué los sustenta, así como desentrañar su relación con otras formas de vida marina, desde hipocampos hasta tiburones blancos. Lapointe insiste en que estudiar este recurso natural es la única manera de protegerlo contra amenazas potenciales, como la acidificación y la contaminación marinas.

Cuando sea necesario, por supuesto. Sucede que, en los últimos años, el sargazo ha sido noticia no como maná dador de vida, sino como un flagelo que arruina las playas mexicanas y del Caribe. Lapointe señala que ya nadie habla de proteger el sargazo. “Ahora, la pregunta es cómo acabar con esas algas”.

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Junio 2019