NOMBRES PROPIOS

Muy Historia|Marzo 2020

NOMBRES PROPIOS
España tuvo la suerte de contar en su desgraciada y sangrienta Guerra Civil con grandes mujeres: políticas, maestras, intelectuales, escritoras, enfermeras, aviadoras... Heroínas cultas, carismáticas y combativas que arriesgaron su vida para salvar las de otros, así como grandes tesoros de nuestro patrimonio.
GEMA BOIZA

A quellas valientes, ilustradas y a menu-do transgresoras mujeres lucharon pa-ra sacar del horror de aquel conflicto bélico a muchos seres humanos que sin ellas habrían muerto, y también para defender sus ideales, siempre fieles a su compromiso social y a la libertad. Todas fueron perseguidas, algunas estuvieron encarceladas y la gran mayoría no tuvo otro remedio que tomar el camino del exilio para sobrevivir. Desde estas páginas queremos rendirles un homenaje y darles un espacio que, desgraciadamente, muy a menudo nuestra historia les ha negado con represión o silencio. Estas fueron algunas de nuestras valientes, y estos fueron sus nombres propios.

NEUS CATALÀ: ENFERMERA, MILITANTE Y SALVADORA DE CIENTOS DE NIÑOS

Nacida en Tarragona en 1915, Neus Català fue una de aquellas mujeres valientes que salvó decenas de vidas durante la Guerra Civil.

Enfermera de profesión, Catalá se unió durante la contienda a las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña hasta que en 1939 ayudó a cruzar la frontera francesa a 180 niños huérfanos de la colonia Las Acacias de Premià de Dalt, donde se encontraban los denominados Niños de Negrín. Tras aquella proeza, Neus decidió quedarse en Francia.

Durante su estancia en el país galo colaboró, junto a su marido Albert Roger, en actividades de la Resistencia francesa contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Además de centralizar en su casa la recepción y la transmisión de mensajes, armas y documentación, Català dio cobijo a muchos de los refugiados políticos que huían del régimen de Franco. Su valentía le llevó a salvar cientos de vidas e, ironías de la vida, a poner la suya en grave peligro.

En 1943, tras ser denunciada a las autoridades nazis por un farmacéutico de Sarlat, Neus Català fue detenida por la Gestapo junto a su marido y conducida al campo de exterminio de Ravensbrück, convirtiéndose en la presa 27.534. Una vez allí, la salvadora de aquellos niños fue obligada a trabajar en la industria armamentística al servicio del ejército nazi, pero como era de esperar siguió luchando y se integró en el Comando de las Gandulas para boicotear las armas. Gracias a aquel sabotaje, Català y sus compañeras inutilizaron millones de cartuchos y salvaron con ello miles de vidas en el bando de los aliados. Al final de la II Guerra Mundial, Neus fue liberada como única superviviente española de aquel campo de concentración. Su marido no tuvo la misma suerte. Tras haber estado preso en el campo de Bergen-Belsen, Albert Roger murió, como tantos otros, a los pocos días de su liberación. De regreso a Francia, Neus Català siguió luchando en la clandestinidad contra el franquismo como militante del Partido Comunista de Cataluña. Su luz se esfumó hace menos de un año, en abril de 2019. Tenía 104 años.

MARIA JOSEP COLOMER I LUQUE: PILOTO DE REFUGIADOS

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