JULIA BOYD
Muy Historia|Febrero 2020
JULIA BOYD
La ensayista y escritora británica (1948), apasionada por la historia y la intrahistoria, nos habla, al hilo de su libro más reciente, de la percepción que se tenía en la Inglaterra de los años 30 de la Alemania nazi.
FERNANDO COHNEN PERIODISTA

PERFIL BIOGRÁFICO

Es miembro del consejo de admi-nistración de la sala de conciertos Wigmore Hall y anteriormente lo fue del consejo de la Fundación en Memoria de Winston Churchill, un político al que admira: “Doy gracias a Churchill por haber llegado al gobierno en el momento en que lo hizo, justo cuando más se le necesitaba”. Casada durante décadas con el recientemente fallecido Sir John Boyd, que fue embajador británico en Japón, Julia Boyd vivió en dicho país, en Hong Kong y en Cambridge y actualmente reside en Londres. Sus artículos, narraciones y ensayos nacen de su pasión por sumergirse en los archivos a la caza y captura de material inédito. Boyd es autora, entre otros libros destacados, de la biografía Hanna Riddell, an Englishwoman in Japan (1995).

Imagino que muchos anglo-sajones viajaron a Alemania en la época de la República de Weimar por su ambiente gamberro y divertido... Para muchos ingleses, la Alemania de los años veinte era una nación liberal, en especial si la comparaban con la rigidez del Reino Unido, muy tradicional y cerrado. El tiempo de Weimar fue prodigioso en el teatro, en el campo sexual y en las artes en general. Fue una época muy excitante y, para los visitantes que buscaban esos ambientes, Berlín resultaba muy atractivo. Por otro lado, gran parte de la sociedad alemana consideraba en esa época que su país había entrado en decadencia. No veían con buenos ojos la permisividad que se respiraba en Berlín. Lo mismo ocurría en Gran Bretaña o en Estados Unidos, donde mucha gente estaba de acuerdo en que la República de Weimar era caótica, llena de pornografía y decadente. No todo el mundo aprobaba esos comportamientos, ni tampoco el teatro de vanguardia ni los cabarés de travestis. Muchos alemanes y también extranjeros pensaban que Hitler iba a limpiar todo eso y lograr una sociedad más “sana”.

¿Qué pensaban en general los británicos sobre el régimen nazi y especialmente sobre Hitler?

En los primeros años del régimen, muchos británicos pensaban que Hitler estaba haciendo un buen trabajo, que había restaurado el orgullo nacional tras la devastación de la I Guerra Mundial y logrado el pleno empleo, al contrario de lo que ocurría en otros países europeos, donde todavía había gran cantidad de gente en el paro. Admiraban las nuevas infraestructuras que exhibía el país, como las autopistas. Muchos viajeros angloamericanos pensaban que Hitler era el tipo de líder que necesitaba Alemania. Naturalmente, a otros les molestaba el trato que daba el régimen nazi a los judíos, una política racial que comenzó muy poco después de que Hitler alcanzase el poder.

¿Es verdad que algunos británicos creían que su propio país tenía mucho que aprender por entonces de la nueva Alemania?

En general, no. Pero hubo algunos que pensaron eso, sobre todo los más conservadores, aquellos que más admiraban la recuperación de Alemania y la capacidad de Hitler de unir a los alemanes en torno a su liderazgo.

¿Cómo se explica que tantos británicos y estadounidenses viajaran a la Alemania nazi? ¿Qué era lo que les atraía tanto de ese país?

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Febrero 2020