Ian Kershaw
Muy Historia|Noviembre 2019
Ian Kershaw
En su último libro, Ascenso y crisis, el historiador británico, especialista en Hitler, nos guía por el complejo escenario de la historia de Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.
Fernando Cohnen Periodista

En su libro anterior, Descen-so a los infiernos, contó lo cerca que estuvo Europa del abismo. ¿Cuáles fueron los principales factores que desencadenaron aquel desastroso período de treinta años?

El conflicto nacionalista fue el principio de todo. Aunque también hay que tener en cuenta el choque de clases en aquellos años y el que hubo entre las grandes potencias por territorios. Asimismo, el auge del comunismo en el Este y el de los partidos fascistas, en particular en Alemania, contribuyeron también a ese negro período de la historia. Fue una caída en el abismo como no se había conocido nunca, y supuso la destrucción de todos los ideales de civilización surgidos de la Ilustración. Para Alemania, la Primera Guerra Mundial había dejado una serie de problemas sin resolver. La Segunda Guerra Mundial, en el plazo de una generación, fue el asunto pendiente que había quedado a raíz de la primera. En ese espacio de tiempo, Europa casi se destruyó, aunque milagrosamente se recuperó con inusitada velocidad.

¿Podría decirse que Europa vivió una guerra continua en el período que va de 1914 a 1945?

Ese período estuvo tan dominado por las dos guerras mundiales que podría denominarse la Segunda Guerra Europea de los Treinta Años.

En su nuevo libro, Ascenso y crisis. Europa 1950-2017, usted recalca la rápida recuperación económica del Viejo Continente en la posguerra. ¿Cuáles fueron los factores de ese fenómeno sin precedentes?

En cierto sentido, la rápida recuperación de Europa fue posible por las propias fuerzas de destrucción que habían provocado la Segunda Guerra Mundial. Había una reserva enorme de mano de obra barata y la guerra desarrolló una serie de cambios tecnológicos que podían reutilizarse para propósitos civiles. El conflicto creó también una necesidad de reconstruir todo lo que se había destruido. Si juntamos todos estos factores, podemos ver con claridad por qué fue tan rápida la recuperación del continente tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial.

¿Cómo es posible que la potencia perdedora en la Segunda Guerra Mundial, Alemania, jugase un papel tan importante en la recuperación económica y asimismo en la integración europea?

Europa necesitaba a una Alemania fuerte y reconstruida en el centro del continente. Pero el milagro económico no solo se produjo en Alemania, estaba muy extendido por toda Europa. En concreto, los italianos disfrutaron también de un fuerte y rápido desarrollo. Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa experimentó un crecimiento económico sin precedentes.

¿Qué consecuencias tuvo el final de los imperios británico y francés? ¿Ese cambio contribuyó a la consolidación del sentido de integración europea?

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Noviembre 2019