La pérdida de biodiversidad y el cambio climático tras la Covid-19

El Ecologista|Verano 2020

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La pérdida de biodiversidad y el cambio climático tras la Covid-19
La crisis sanitaria del coronavirus SARS-CoV-2 pone en evidencia la fragilidad del sistema para afrontar nuevas amenazas naturales desconocidas. Si queremos ser capaces de evitar que esto vuelva a ocurrir, debemos comprender el origen y las causas.
Jesús Martín Hurtado

Los coronavirus son una familia de virus conocida por la gran tasa de mortalidad que provocan al saltar de una especie a otra, aunque no se constató que pudieran contagiar a humanos hasta 2003, cuando irrumpió el SARS (Síndrome respiratorio agudo grave, en inglés), causado por el virus SARS-CoV. Desde entonces son dos más los coronavirus que se han convertido en una amenaza para nosotros: el MERS-CoV, causante del Síndrome respiratorio de Oriente Medio, y ahora el SARS CoV2, causante de la enfermedad COVID-19. Las enfermedades causadas por estos coronavirus son todas de origen zoonótico.

El término zoonosis se aplica a toda enfermedad infecciosa de origen animal capaz de transmitirse al ser humano, como el ébola o el virus del Zika. Los agentes transmisores son microorganismos patógenos como virus, bacterias, parásitos u hongos. El 60% de las enfermedades infecciosas que afectan al ser humano son zoonóticas, y el 70 % de todas las enfermedades nuevas o emergentes aparecidas en los últimos años también son zoonosis1 . Todas las enfermedades incluidas en la lista de enfermedades prioritarias por la OMS son de origen zoonótico2 .

Una barrera natural

Un ecosistema sano mantiene controlada la aparición de plagas, patógenos, depredadores y parásitos que suponen un peligro para nuestra salud. La conservación de la biodiversidad puede convertirse en la mejor protección que podemos tener frente a la aparición de enfermedades zoonóticas que deriven en futuras pandemias. Está comprobado que en comunidades pobres en número de especies, las especies reservorio de patógenos tienden a estar presentes. Un reservorio natural es la población de animales de una misma especie que ha evolucionado para ser huésped de un patógeno, de tal manera que estos no suponen una amenaza para ellos. Están adaptados naturalmente para la supervivencia de ambos. Las enfermedades infecciosas necesitan al menos dos especies para su propagación: patógeno y huésped. Cuando el huésped no pertenece a la especie reservorio, las consecuencias pueden ser fatales.

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