Your REBELLIOUS Highness
Caras México|Agosto 2020
Your REBELLIOUS Highness
A diferencia de otras mujeres en su familia, la princesa Margaret, quien este mes cumpliría 90 años, no tuvo una vida tan longeva. Los excesos y las enfermedades físicas y emocionales gastaron su salud, ¿pero fueron estas consecuencias de las incomprensiones que atravesó a lo largo de su existencia?
Anaid Ramírez

La desobediencia es mi alegría”, le contó la princesa Margaret, la hermana de la reina Elizabeth, al poeta y novelista Jean Cocteau. Esa frase, sin duda, es la que mejor define a uno de los personajes más indómitos de la realeza inglesa: su historia de amor (imposible) con el capitán Peter Townsend, las desafiantes y reveladoras declaraciones que dio ante la prensa, los excesos, su matrimonio arrebatado con el fotógrafo Antony Armstrong-Jones, las infidelidades... La lista es larga, pero no es lo único que marcó la vida de la también condesa de Snowdon.

Si ponemos en una balanza la rebeldía y la incomprensión que experimentó la hija menor del rey George VI y la reina Elizabeth Bowens-Lyon, seguramente estarían en equilibrio.

UNA INFANCIA DESIGUAL

La abdicación del rey de Reino Unido, Edward VIII, en 1936, causó una ola que afectó a más de uno en su linaje: el príncipe Albert de York tuvo que asumir el trono precipitadamente, lo que cambió de forma radical los planes que él y su familia tenían.

Al ser el segundo descendiente del rey George V y la reina Mary the Terck, no estaba previsto que el príncipe Albert tomara la corona y, por lo tanto, nadie en su familia había tenido la formación adecuada. El monarca, incluso, era tartamudo y no procuró este trastorno, sino hasta que fue rey —así como lo vimos en The King’s Speach.

En tanto, esto afectó por igual a sus hijas, pues desde ese momento, al ser la primera en la línea de sucesión al trono, Elizabeth tuvo una educación especial con el objetivo de prepararla para sus responsabilidades como monarca; mientras que Margaret recibió una escolaridad más discreta, por describirla así, y quizá fue esta acción la que inició con la suerte de incomprensiones que vivió la princesa.

Antes de que su padre se convirtiera en el rey George VI, ambas tenían clases de idiomas (francés, alemán), baile y piano. Después de la coronación, Elizabeth, de ocho años, tomó materias como Historia Constitucional y Derecho, y la instruía el entonces vicerrector del Eton College, Henry Marten; mientras que la hija menor del monarca no fue parte de eso. “Nunca fui tan bien educada como mi hermana para no ser una especie de amenaza para ella”, solía contar Margaret cuando la entrevistaban.

Sin que alguien en el castillo comprendiera su potencial, la princesa creció con esa “desventaja intelectual” respecto a su hermana, pero eso no le impidió, ya como adulta, demostrar su intelecto, agilidad y carisma. De hecho, “era una mujer demasiado inteligente para el puesto que le tocó ocupar”, describió en algún momento el escritor Gore Vidal.

Si queremos las referencias de alguien más allegado a la princesa, las impresiones no son muy diferentes. “Mi madre tenía una personalidad muy fuerte, opiniones muy claras, era muy intelectual y muy lista. Encontrar una combinación así es muy difícil”, describió a Vanity Fair David Armstrong-Jones, descendiente de Margaret.

La educación no fue el único elemento que diferenció la infancia de las hijas del rey George VI, incluso dentro de los lazos familiares hubo tratos desiguales. “Detestaba a la reina Mary (su abuela materna). Ella fue grosera con todos nosotros, excepto con Lilibet, quien iba a ser la reina. Por supuesto, ella tenía complejo de inferioridad. Éramos de la realeza y ella no”, contó a Vidal.

La princesa Margaret siempre fue leal a su hermana, la reina, y a pesar de las diferencias marcadas por su posición en la realeza, se mantuvieron juntas en todo momento. El oficial Peter Townsend y Margaret se enamoraron cuando ella tenía 17 años y él 34, pero la diferencia de edad no impidió que vivieran un tórrido romance. Aunque la pareja inicialmente ocultó su relación, los viajes diplomáticos revelaron el fuerte lazo que existía entre ambos en ese momento.

A pesar de estas diferenciaciones, y las que se acumularon a lo largo de la vida, las dos hermanas siempre fueron muy unidas. “Ella le era profundamente leal a la reina. Al ser Margaret cinco años más joven que la reina, creo que pudo ser más difícil. Pudo haber mucha más rivalidad, pero ella nunca dijo nada”, relató Lady Anne Glenconner, una de las damas de la corte de la princesa Margaret, en el libro Lady in Waiting: My Extraordinary Life in the Shadow of the Crown.

AMOR CORRESPONDIDO PERO RESTRINGIDO

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Agosto 2020