Furia de los volcanes
Caras México|Abril 2019
Furia de los volcanes

Las erupciones más poderosas y destructivas de la historia

Por Alberto Ortega Gurza

El hombre ha logrado curar enfermedades, volar, potenciar las comunicaciones, conquistar el espacio y hasta prolongar la expectativa de vida. Pero jamás ha podido revertir o frenar el impetuoso e indómito poder de la Tierra. Desde la memoria más antigua del mundo, los volcanes han sido una de las grandes manifestaciones de la fuerza superior de la naturaleza. El Popocatépetl está activo y presenta frecuentes explosiones con eyecciones de gases, ceniza y material incandescente. Tras la erupción del pasado 22 de enero, las autoridades reencendieron las alertas y los pobladores se mantienen en vilo. Aquí, conoceremos las razones que convierten al coloso en uno de los volcanes activos más peligrosos y haremos un recuento de las erupciones más mortíferas de la historia.

Los relatos de las devastadoras erupciones volcánicas podrían aparecer en el mismo libro colegial en el que de niños estudiamos eventos remotos que ocurrieron a millones de años de distancia; como que no había presa que lograra escapar a un velocirraptor hambriento o que el Pterodactylus eclipsaba el día al volar frente al sol. Pero no es así.

Sí, es cierto que dinosaurios, glaciaciones y volcanes fueron parte de los escenarios tempranos de la Tierra, sin embargo, los volcanes y la amenaza que representan persisten hasta nuestros días. Estas formaciones, que continúan naciendo o reactivándose, siguen poniendo en peligro y aterrorizando a poblaciones enteras y arrancando vidas humanas alrededor del mundo con una escalofriante característica en común: la imprevisibilidad.

EL POPO, UNA BOMBA DE TIEMPO

Ubicado a 43 km de la ciudad de Puebla, 72 km de la Ciudad de México, 63 km de Cuernavaca y 53 de Tlaxcala, Don Goyo, como lo llaman los lugareños de los poblados cercanos, es uno de los grandes volcanes del planeta. Tiene 730 mil años de edad, 5,500 metros de altura sobre el nivel del mar, el diámetro de su base es de 25 km y la distancia entre las paredes irregulares de su cráter es hasta de 840 metros.

Popocatépetl es una palabra en náhuatl que significa montaña humeante. Se le bautizó así debido a su constante actividad desde la época prehispánica.

HERNÁN CORTÉS LO DESCRIBIÓ

En una carta al emperador Carlos V, el mismísimo Hernán Cortés ya describía así al imponente coloso:

“A ocho leguas de esta ciudad de Churultecal (Cholula) están dos sierras muy altas y muy maravillosas (Popocatépetl e Iztaccíhuatl), porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto de ellas si no la nieve, se parece. Y de la una que es la más alta (el Popo) sale muchas veces, así de día como de noche, tan grande bulto de humo como una gran casa y sube encima de la sierra hasta las nubes…”.

El mítico monte se ha mantenido activo desde su nacimiento, y de 1354 a la actualidad se han registrado 18 erupciones.

En 1947 tuvo una muy considerable y, tras medio siglo de silencio, en 1994 produjo una explosión de gas, vapor de agua y material volcánico. La alarmante noticia recorrió el planeta y las autoridades prohibieron el acceso; disposición que ha permanecido vigente de manera ininterrumpida.

Los alpinistas del mundo ya no pueden aspirar a conquistar la cumbre del despiadado coloso, debido a que el veto que ya cumplió un cuarto de siglo podría prolongarse por cientos o miles de años más. Nadie sabe.

Nuevas explosiones, unas más intensas que otras ocurrieron en el 2000, 2005, 2011 y 2012. En julio de 2013 se registraron descargas de mayor magnitud; las fumarolas se elevaron 4 km sobre el cráter y hubo eyecciones de flujo piroclástico y rocas incandescentes. Las cenizas llegaron hasta la Ciudad de México.

LAS NUEVAS ADVERTENCIAS

A las 09:06 de la noche del pasado 22 de enero, un estruendo cimbró desde los poblados contiguos al volcán hasta las ciudades de Cholula y Puebla.

La explosión generó una columna eruptiva de 4 km de altura (gran cantidad de ceniza fue arrastrada hasta Puebla por los vientos) y fragmentos incandescentes cubrieron el lado noreste del Popocatépetl, provocando un espectáculo iluminado impresionante, que a su vez atemorizó a los habitantes (disponible en YouTube).

Los pobladores dicen que se escuchó una detonación que azotó puertas, sacudió ventanas e hizo vibrar las estructuras de las casas. Algunos creyeron que se trataba de un terremoto o que se estaba desatando una fuerte tormenta; pero los testigos oculares pensaron que se trataba de un torrente de lava que sepultaría a los pueblos aledaños. Objetos cayeron al suelo, lámparas se columpiaron, niños lloraron, perros ladraron y alarmas de coches se activaron. El estallido iluminó la noche, mas no con la transparencia y quietud del reflejo de la Luna, sino de manera fulminante, portentosa, violenta, cegadora; como anunciando el peligro que viene.

Visitamos los poblados de Atlixco y Tochimilco, muy cercanos al volcán, ubicados en plena zona de riesgo. Platicamos con pobladores que consideran que el día menos esperado el Popo sorprenderá con una gran erupción. Una viejita admitió ya haberse ido a confesar.

Casi todos tienen listos sus documentos oficiales y sus pertenencias más significativas.

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