Carolina Kabande
Caras México|Abril 2019
Carolina Kabande

La esposa del empresario, nos abre las puertas de su casa en Tijuana y habla por primera vez de su romance con el magnate, además nos revela que está esperando gemelos y posa en exclusiva con algunos animales exóticos de la familia.

Por Cecilia Morales Andere y Ana Cristina Ramírez

Después de casi diez años de vivir en el extranjero, Carolina regresa a México de la mano de sus dos hijas: Hannah (tres años) que nació en La Jolla, California, y Olivia (dos años), nacida en Marbella, España. Sin siquiera pensar ni tener planeado que a los pocos meses de poner el pie en Tijuana, ciudad en donde están los negocios de la familia, su vida iba a dar un giro inesperado al embarazarse y casarse con el magnate y empresario Jorge Hank Rhon.

Carolina es la cuarta y única hija mujer del primer matrimonio de Héctor Kabande, dueño de los hoteles Lucerna y K Tower en Tijuana, y del segundo enlace de la señora Sheryl Lynn Griscom de origen estadounidense. Tiene además dos hermanos menores, hijos del segundo matrimonio de su papá con los que mantiene una relación muy cercana, de la tercera esposa de su padre no tiene hermanos; por parte de su mamá, sólo tiene una

media hermana, hija del primer matrimonio de su madre, a quien frecuenta poco. Carolina nació en La Jolla, California y su vida se ha caracterizado por vivir en diferentes ciudades de Estados Unidos y en otros países. Al cumplir los diez años de edad llega a Tijuana a estudiar en el Instituto Cumbres, quinto de primaria, grado que tuvo que repetir porque se le complicaba mucho el español, y es en esta época de secundaria y prepa en donde conoció y estudió con los hijos de su actual esposo. “Nos la vivíamos en fiestas y albercadas, en su casa, lo ubicaba como el papá de mis amigos”, nos platica.

Con un carácter fuerte, convicciones y decisiones firmes, es una mujer de retos, asimismo, manifiesta mucha claridad sobre lo que quiere y espera de la vida.

Durante la entrevista, ella nos cuenta la historia de su vida, que a pesar de haber estado salpicada de situaciones complicadas, hoy se siente bendecida al poder vivir el amor que siente por Jorge Hank, que aunque es 36 años más grande que ella, la hace sentir plena, importante y amada.

¿Cómo era la dinámica en tu casa cuando eras niña?

Mis papás se divorciaron cuando yo era muy chica, pero aunque eran casas diferentes las cosas se manejaban igual. Siempre estuvimos rodeados de animales, crecimos en ranchos y viajando muchísimo. La casa era todo el tiempo un relajo superdivertido y todos nos llevábamos muy bien. Todo era risas y juego.

Mis padres siempre han sido muy buena onda. Somos una familia grande, compleja y unida, nos queremos mucho.

¿Cuáles son los valores más importantes en tu casa?

Para mí lo más importante es la institución de la familia, no importa lo disfuncional que pueda ser, familia es familia. En mi casa siempre tuvimos ejemplo de respeto, honestidad, sencillez, ser auténticos y nunca olvidarnos de dar gracias y apoyar a los más necesitados. El participar en misiones, me hizo comprender en otro nivel el valor de la oración y la preocupación por los demás. Estas dos cosas me han acompañado siempre en mi vida. También es importante ser perseverantes y nunca dejar de luchar por lo que se quiere lograr en la vida, además de cuidar, trabajar y cultivar con transparencia lo que se tiene.

Esto es algo que mi abuelo Chon Kabande siempre nos inculcó.

¿Tenías algún juego favorito?

¡Sí!, no había día en que mis hermanos y yo dejáramos de planear qué travesura íbamos a hacer (risas), casi todo el tiempo estábamos en contacto con la naturaleza. Crecí con mi mamá en un rancho con muchos animales. El único juego “indoors” que me gustaba se llama dance, dance revolution, tenía literalmente la máquina enorme del juego. Cuando iba en secundaria vivía con mis hermanos en un departamento que estaba un piso abajo del de mi papá. Ahí eran casi todas las travesuras.

¿Coleccionabas algo?

De chica siempre estaba coleccionando algo, empecé con Barbies. Cuando crecí las doné a personas que sabía que iban a apreciarlas, y luego empecé a coleccionar muñecas de porcelana, tenía una colección preciosa. Después me entró por juntar fósiles y piedras. También como viajábamos mucho iba guardando las estampas de mi pasaporte.

¿Siempre has vivido en México?

No siempre, viví y crecí entre diferentes lugares de Estados Unidos. También, tuve la fortuna de conocer lo que es vivir en México. Más grande viví también en España y Marruecos. En Marbella, fue donde me embaracé de Hannah, mi primera hija. Vivir en Marruecos fue una experiencia difícil, jamás me imaginé lo que me esperaba, porque además de que muy poca gente habla inglés, yo estaba embarazada de mi segunda hija y Hannah tenía siete meses. Marruecos es un país que por sus costumbres es completamente diferente a lo que yo había vivido. Es un shock cultural y como mujer esto es muy fuerte. Definitivamente, la experiencia de haber estado en ese país bajo la cultura musulmana me ayudó a formar la persona que soy hoy y me marcó de por vida, dejé atrás muchas cosas con tal de que mis hijas no vivieran lo mismo que yo.

¿Eras traviesa o aplicada en la escuela?

Siempre fui muy aplicada en la escuela siendo Honor Roll Student mes tras mes, sin embargo, cuando llegué a México se me complicó un poco el colegio porque empecé desde cero con el español.

¿Qué estudiaste y en dónde?

De niña, casi todos mis estudios fueron en Estados Unidos. Con diez años, llegué a Tijuana al Instituto Cumbres, en donde terminé primaria e hice secundaria y preparatoria. En esta escuela fue en donde conocí a mis mejores amigas. Terminando me fui a la Ciudad de México a estudiar en la Universidad Anáhuac del Norte, pero no sentí que me llenara la carrera, quería lo mejor de lo mejor. Decidí irme a París y tomarme algo de tiempo para viajar por una temporada antes de ir a Les Roche, Marbella. Ahí terminé mis estudios en administración de hoteles y restaurantes.

¿Te consideras una persona extrovertida o introvertida?

Me considero una persona muy extrovertida. Creo que soy así por adaptación (risas). He vivido en tantos lugares diferentes que aprendí desde muy chica a llevarme y convivir con todo tipo de personas provenientes de diferentes backgrounds, culturas y tradiciones. Me considero una persona muy abierta, aunque a la vez muy privada en lo referente a mis asuntos personales.

¿Cómo es tu sentido del humor?

Me gusta mucho escuchar y aprender de los demás, sobre todo de la gente que es auténtica.

¿De más chica fuiste tranquila o más fiestera?

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