La Llave Que Abre Nuevos Mercados
MANUFACTURA|Septiembre 2018 - 272
La Llave Que Abre Nuevos Mercados

No es fácil explicar que una fábrica de chocolate y refrescos de vainilla acabe convertida en una proveedora y exportadora de acojinamientos para la industria colchonera y automotriz. Esta empresa emplea a 500 trabajadores en tres plantas y es una de las mayores recicladoras de desperdicios textiles de América Latina.

Dino Rozenber

Todo eso y más es Industrias Marves, fundada hace medio siglo en Uruapan, Michoacán.En la oficina minimalista donde despacha, Alfonso Martínez Equihua, su director general, recopila parte de la historia familiar: todo comenzó con su abuelo, que trabajó en un comercio de abarrotes y luego, con uno de sus hermanos, que abrió su propia tienda.

Más tarde inventaron una marca de café y refrescos, y con maquinaria italiana fundaron la primera manufactura de chocolate de la región.

Debieron ser muy emprendedores, porque con los años estuvieron involucrados en el comercio de frutas y en una fábrica de hielo, y después de comprar un terreno en las cercanías de lo que ahora es el puerto Lázaro Cárdenas, se dedicaron a la producción de coco. Sin embargo, el negocio no estaba en la pulpa, para la que la familia no halló mercado, sino en la fibra, que tiene múltiples aplicaciones. Las cosas salieron bien, y en los años sesenta ya estaban vendiendo rellenos de fibra de coco para los asientos del famoso Vocho de Volkswagen.

En los años setenta, la siguiente generación de los Martínez utilizó fibras para fabricar bajo alfombras y un tipo de fieltro que se utiliza para soporte y aislamiento en la industria colchonera.

Recicladores de retazos textiles

Un cambio sustancial ocurrió cuando los Martínez incorporaron una línea para reciclar los recortes y desperdicios de la industria textil y de la confección (algodón, lana, acrílico), que se mezclan con fibra virgen importada de Asia. Con 30,000 toneladas por año (más de 800,000 toneladas desde 1974) es el mayor reciclador textil de América Latina.

El negocio siguió creciendo, y si en sus inicios la empresa michoacana aportaba un kilo y medio de material a cada colchón, ahora los de mayor tamaño llevan hasta 15 kilos de cubiertas de Marves.

La firma está presente en 40% de todos los colchones que se fabrican en México, algunos de los cuales se exportan a Estados Unidos, Centro y Sudamérica (más de 90 millones de piezas desde 1974). “Trabajamos para las mejores marcas —se congratula Martínez Equihua, quien ha sido presidente del Consejo Michoacano de Hombres de Negocios—, y si alguien siente que un resorte se le clava en la espalda, es que ese colchón no trae nuestros materiales”.

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