Un Negocio Que Ya Respira Fuera Del Mar
Forbes México|Septiembre 2018
Un Negocio Que Ya Respira Fuera Del Mar

Los camarones producidos en granja ya son mayoría en México, una evidencia de que la tecnificación le gana la partida a la captura tradicional. Es un negocio dolarizado, pero todavía incipiente en el país, de bajos márgenes, sujeto a enfermedades y robos, y falto de infraestructura.

​​​​​​​viridiana Mendoza Escamilla

Si uno llega por avión a la ciudad de Los Mochis, en Sinaloa, los terrenos cercanos al aeropuerto nos parecerán un mosaico de espejos de agua; algunos son rectángulos simétricos; otros, poliedros irregulares.

Son granjas de camarón que, en los meses de agosto a diciembre, se convierten en una fuente de empleo para algunos lugareños, pues es la temporada de “cosecha”.

En esa época del año, los trabajadores llegan poco antes de las siete de la mañana. Los más experimentados llevan gorra para protegerse del Sol, camisa de manga larga y calcetines dobles o zapatos especiales para el agua. Apenas empieza a clarear el día, cada cual toma un palo largo de bambú con dos redes en cada lado, conocido como “choruco”; se introducen en el estanque, hombro con hombro, en una fila de 25 a 30 personas.

Es importante que todos estén bien alineados (el agua les llega a la cintura o al pecho, según la estatura de cada uno) y que caminen en sincronía, pues su movimiento agitará el fondo del estanque. Deben ser cuidadosos, pues sus pies pueden toparse con rocas y moluscos afilados que les produzcan lesiones. Conforme avanzan, las redes se van llenando de camarones.

Al llegar al otro lado de cada estanque, los espera una tarja para depositar los camarones atrapados en las redes (unos 20 kilos, por lo común). Un tractor que remolca tinas de hielo recoge los camarones y éstos saltan en el agua helada de camino al camión, que los espera con contenedores (y más hielo) para llevarlos a las procesadoras.

México produjo 222,000 toneladas de camarón el año pasado, con un valor de entre 1,500 y 1,700 millones de dólares (mdd).

Más de la mitad de esa cantidad (56.8%, con valor de 750 a 990 mdd) se “cultivaron” en granjas de acuacultura, según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

La acuacultura (o acuicultura) se define como un conjunto de técnicas para la crianza, con fines comerciales, de especies como peces y crustáceos, en agua salada o dulce, que busca replicar las condiciones naturales de estas especies. En el mundo, el año pasado se produjeron entre 2.9 y 3.5 millones de toneladas, según estimaciones de la FAO, de lo cual de 75% a 80% fue producción originada en granjas de la región Asia-Pacífico. Los principales mercados son la Unión Europea, Estados Unidos, Vietnam, China, Japón, Corea y Canadá.

PRODUCCIÓN DE CAMARÓN EN MÉXICO

A pesar de sus altas y bajas, la producción de este crustáceo pasó, de 196,000 toneladas en 2008, a a 222,000 toneladas en 2017.

En México, la primera granja de camarones empezó a producir en 1982, luego de que el panameño Alexis Botacio Guillén capacitara a los sinaloenses en estas técnicas artesanales de crianza, recuerda Luis Campos, presidente de la Asociación de Productores de Ahome.

“En el pasado, estos campos sólo eran terrenos ejidales salitrosos, donde no crecía nada. Hoy estamos produciendo camarones, incluso de exportación”, afirma.

Ahome es uno de los municipios con mayor vocación para la acuacultura, pues cuenta con 120 kilómetros de litoral que permiten la formación de bahías, islas, esteros y lagunas. En suma, son 11,000 hectáreas disponibles para granjas, de las cuales ya se aprovechan 8,700, con 85 granjas, según datos de Acuacultores de Ahome.

Los estanques reciben agua del mar, la cual se bombea y distribuye a través de un sistema de canales que aprovisionan a las granjas durante el ciclo de crecimiento del camarón.

Una vez que se llenan los estanques, se realiza la “siembra”, es decir, se depositan las larvas de camarón, que son compradas a un precio de 5 dólares por millar a laboratorios que se dedican a la cruza de camarones. Sólo en Sinaloa, hay 22 empresas especializadas en esta labor reproductiva.

Estas larvas consumen alimento procesado hasta convertirse en camarones con un peso de alrededor de 20 gramos, lo que ocurre en agosto, y es entonces cuando empieza el periodo de cosecha. Cuando hay buenas condiciones, se logra que 50% de las larvas se conviertan en camarones.

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