Los súper modelos
Forbes México|Mayo - Junio 2019
Los súper modelos

¿Quieres un Bugatti vintage, un Ferrari clásico o un superdeportivo McLaren moderno a una fracción del costo? Amalgam Collection lo construye... a una fracción del tamaño.

Por Chuck Tannert

AUTOS EXÓTICOS: Sandy Copeman, en su fábrica de Bristol, Inglaterra, con modelos 1:8 de un Porsche 917k, autos de carrera de la F1 y otros vehículos deportivos. Fuera de la oficina, es aficionado a las motocicletas.

Sandy Copeman y su equipo de maestros artesanos en Bristol, Inglaterra, construyen autos que los entusiastas codician: Alfa Romeo 8C 2900 Mille Miglia de 1938, Bugatti Tipo 57SC Atlantic de 1938, Ferrari 250 GTO 3589GT de 1962, Jaguar E-Type Series 1-3.8 Coupé de 1961 y Porsche 356A Speedster de 1957, por nombrar sólo algunos. Cada automóvil es una obra maestra hecha a mano, bellamente pintada e impecablemente detallada, y su precio es de una fracción de lo que costarían estos vehículos antiguos y exóticos contemporáneos en una subasta o a través de un concesionario.

Claro que... también son de una octava parte del tamaño real. Esto, porque la compañía de Copeman, Amalgam Collection, se especializa en la construcción de meticulosos modelos a escala de automóviles antiguos y modernos. De hecho, sin una pista visual para revelar el tamaño relativo, a menudo es difícil distinguir entre las obras maestras en miniatura de Amalgam y la realidad.

“Ése es el objetivo”, dice el fundador, de 65 años. “Si puedes tomar una foto de alta resolución y ponerla frente a alguien, y no tienen idea de si está mirando un modelo o el auto real, entonces hemos hecho nuestro trabajo”.

Algunos de los modelos de Amalgam incluso funcionan como sus primos de tamaño completo. Por ejemplo, el nuevo McLaren Senna a escala 1:8, que cuesta un poco más de 13,000 dólares, presenta faros y luces traseras que se iluminan accionando un control remoto. Las puertas están motorizadas y pueden moverse hacia arriba y hacia abajo con un comando.

El interés de Copeman por los retoques se desarrolló cuando era adolescente. Construyó un telescopio reflector cuando tenía 14 años, así como un par de guitarras eléctricas. Una de sus grandes pasiones fue la modificación y las carreras de ciclomotores. “Solía quitarles todo el acero y convertirlos en máquinas magras y malas, y luego competía con ellos en el jardín de mis padres en Londres”, recuerda con una risita.

Después de abandonar la escuela, a los 17 años, Copeman se convirtió en algo así como un nómada: “Era un joven hippie y viajaba por Europa y el norte de África. Eso es lo que cualquier persona con un sentido de aventura buscaría hacer en ese momento”. Finalmente, se estableció en una colonia de artistas en Somerset, Inglaterra, llamada Nettlecombe Studios, que fue establecida por el pintor y grabador británico John Wolseley. En Nettlecombe, Copeman encontró su vocación como fabricante de modelos, después de que se le pidiera crear edificios y aldeas a escala para una firma de arquitectura.

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