El Futuro Es Del Código Abierto
Forbes México|Septiembre 2018
El Futuro Es Del Código Abierto

En 11 años, Jim Whitehurst convirtió una empresa fundada por hackers en una compañía que factura 2,900 mdd. El ceo está convencido de que la próxima gran innovación tecnológica global será obra del desarrollo de software de código abierto.

Alejandro Medina

En 2008, Jim Whitehurst decidió darle un cambio a su vida. Llevaba poco más de seis años trabajando para la línea aérea Delta, pero le estaban ofreciendo el cargo de ceo de una compañía de tecnología, Red Hat, que había sido fundada en 1993 por los informáticos Bob Young y Marc Ewing.

Poco se sabía, en esos tiempos, acerca esa compañía. Sin embargo, había dos focos por los que, en algunos momentos, había logrado atraer la atención de la gente. Uno era que estaba detrás de Linux, un sistema operativo libre y sin costo que comenzaron a empujar desde mediados de la década de 1990 y que había sido señalado por Microsoft como su peor amenaza. El segundo era que Red Hat había nacido del entusiasmo de un grupo de hackers.

Whitehurst acabó por aceptar la oferta, sin imaginar que, 11 años después de dar el sí a esta aventura, seguiría embarcado en ella y que los números obtenidos serían satisfactorios. Sólo en su último año fiscal, Red Hat registró ingresos superiores a 2,900 millones de dólares (mdd), casi tres veces más de lo conseguido cinco años antes.

Además, Red Hat dejó de ser el gran enemigo de Microsoft en 2014, para convertirse en su aliado para la consolidación de Azure, el servicio de almacenamiento y desarrollo de aplicaciones empresariales, que la compañía fundada por Bill Gates tiene hoy como una de sus principales banderas.

La esencia de este crecimiento de la empresa, explica Whitehurst, radica básicamente en el hecho de que su equipo y él encontraron la manera de aprovechar un modelo de desarrollo de software que ellos mismos habían empezado a empujar cuando desarrollaron Linux: el código abierto, estilo que consiste en la creación de programas de manera colaborativa.

Dicho de otra forma, en el modelo de desarrollo también llamado open source, lo que se prioriza es que la mayor cantidad de especialistas participen con el objetivo de crear un producto sólido, mismo que no acaba por ser registrado bajo la autoría de una compañía, sino que se coloca como software libre.

“Red Hat empezó como un grupo de hackers que buscaban crear un movimiento enfocado en la libertad del software, tratando de que fuera accesible para todos, y esa esencia fue la que decidimos aprovechar para empujar a la compañía”, explica Whitehurst.

Para conseguir este impulso, lo que paso a paso fue desarrollando el ejecutivo como eje fue convertir a la empresa en una compañía capaz de proveer a cualquier cliente la infraestructura digital necesaria para que éste pudiera, por sí mismo, desarrollar su propio software, con apoyo de cualquier persona.

LA SIGUIENTE GRAN INNOVACIÓN

Hoy Red Hat tiene en sus filas 11,000 empleados, distribuidos en 35 países. Y la experiencia de Whitehurst en 11 años lo ha llevado a ser visto como uno de los principales impulsores en el mundo de esta manera de concretar la creación de software, sobre todo a la hora de pensar en el desarrollo de innovación.

“Me parece que, por las cualidades que tiene el código abierto, éste es un espacio idóneo para generar la siguiente gran innovación del mundo, porque no es una única persona o sólo un equipo el que trabaja detrás de una idea, sino un conjunto grande de personas que están persiguiéndola”, señala Whitehurst.

El ejecutivo valora como singularmente importante el hecho de que cualquier persona pueda llegar a participar en la creación de un programa o aplicación, compartiendo sus propias propuestas y señalando sus inquietudes sobre el trabajo que se está haciendo.

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