Descubriendo Los Tesoros Del Caribe

Forbes México|Septiembre - Octubre 2019

Descubriendo Los Tesoros Del Caribe
Con un fuerte impulso desde el sector público y privado, el turismo de República Dominicana comienza a consolidarse como el principal destino latinoamericano de descanso para los viajeros de Europa y Norteamérica.
Felivia Mejía E Ismael Jiménez

La actividad comercial generada por hoteles, bares y restaurantes representó 7.6% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2018, según estadísticas del Banco Central de la República Dominicana; mientras que los ingresos en divisas por turismo alcanzaron 7,561 millones de dólares (mdd) el año pasado, mismos que se suman a los aproximadamente 45,000 mdd que fueron percibidos en los últimos siete años, según la entidad bancaria.

Se trata de la industria que más actividades productivas encadena y que tiene mayor impulso de desarrollo de negocios en diversos renglones, opina Paola Rainieri de Díaz, presidenta de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), gremio que reúne alrededor de 355 actores relacionados con el sector turístico.

“Todo lo que se produce de calidad en el país, el sector turismo (de una forma u otra) es uno de los principales consumidores. [Esto] quizá no lo sabe, en el campo, quien produce los alimentos. Sólo lo sabe la persona que, al final, termina la cadena y es quien vende. Pero es así: usualmente, alimentos locales, salami, frutos, legumbres y huevos, entre otros muchos productos, los compra ese sector”, expresa la ejecutiva.

Por ejemplo, el sector agropecuario es uno de los más beneficiados por el turismo. Alrededor de 860,000 dólares anuales compra la industria sin chimenea a los productores agropecuarios del país para cubrir la demanda de alimentos de los viajeros que llegan a República Dominicana, según cifras del Ministerio de Agricultura.

El turismo representa la segunda fuente de generación de divisas en el país, luego de las exportaciones de bienes. Los ingresos por ese concepto pasaron de 33.9% de las divisas recibidas por exportaciones de bienes y servicios durante 2010, a 37.4% en 2018, según el Banco Central.

LA JOYA DEL CARIBE

Las cifras anteriores no son otra cosa sino el resultado de un programa de desarrollo y promoción turística que el gobierno de República Dominicana ha venido impulsando desde hace al menos ocho años, con un objetivo central: el aprovechamiento de los recursos y riquezas naturales que posee la isla para ubicarse como uno de los principales destinos turísticos de toda Latinoamérica.

Al cierre de 2018, se registró la visita de 6.6 millones de viajeros, ubicando a República Dominicana como líder en recepción de visitantes no residentes en el Caribe insular, y el tercero, si se incluye Centroamérica y Sudamérica, únicamente superado por Argentina y Brasil, de acuerdo con el análisis “El turismo dominicano en la coyuntura económica actual”, dado a conocer en julio pasado por el Banco Central.

El 94% de los vacacionistas extranjeros elige un hotel para pernoctar: la mayoría de ellos proviene de Norteamérica (59%), seguido de Europa (24%), Sudamérica (13%), Centroamérica y el Caribe (4%) y Asia y el resto del mundo (0.3%). El informe revela que el gasto promedio de los extranjeros fue de 136.5 dólares por día, con una estadía de entre ocho y nueve noches.

República Dominicana es reconocida por sus famosas playas en Punta Cana, pero la riqueza turística que posee este país no se concentra en un sólo punto, pues cuenta con al menos 15 playas que están siendo exploradas para desarrollar nuevos proyectos hoteleros que, en algunos casos, ya se encuentran en proceso de construcción, con el objetivo de fortalecer la infraestructura turística para atraer un mayor número de visitantes a la isla.

República Dominicana está trabajando en un intenso proceso para desarrollar su oferta, la cual no sólo está encaminada a los destinos de playa; parte de la estrategia consiste en colocar a este país también como un destino de ecoturismo y turismo de aventura, modalidades donde se ofrecen opciones que van desde caídas de agua y zonas de bosque frío, hasta diversas regiones desérticas, una de las cuales es conocida como las Dunas de Baní.

La capital, Santo Domingo, también se está concentrando en desarrollar su maquinaria turística y, para ello, el gobierno cuenta, desde 2017, con un programa de inversión de 90 mdd para recuperar la zona colonial de la ciudad, con el objetivo de convertirla en un punto vital y atrayente, además de promover la ciudad como uno de los mejores destinos de turismo de reuniones (eventos, ferias y expos) de la región.

El país posee una ventaja competitiva que la diferencia de otras naciones del Caribe, pues cuenta con siete aeropuertos que están situados muy cerca de destinos de playa, como Samaná, Puerto Plata, Isla Saona, Barahona e Higuey, entre otros enclaves.

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