Comparativa / Chevrolet Corvette ZR1 vs. Dodge Challenger SRT Hellcat Redeye / iPAR DE GRANUJAS!
Automóvil Panamericano|Mayo 2020
Comparativa / Chevrolet Corvette ZR1 vs. Dodge Challenger SRT Hellcat Redeye / iPAR DE GRANUJAS!
El Corvette ZR1 y el Dodge Challenger SRT Hellcat Redeye encarnan el amplio abanico de deportivos estadounidenses. Por un lado una máquina para correr en circuitos; por otro, un muscle-car con ambiciones en la pista de arrancones.
IGNACIO EGUIARA

Digámoslo así: no están siendo tiempos fáciles para el coche en Alemania. Se ha convertido en el chivo expiatorio. Solo hay que ver los debates televisivos para pensar que más de uno querría expulsarlo de las carreteras teutonas cuanto antes. De locos. ¿El auto en peligro de extinción? Sin embargo, luego te paras en un estacionamiento delante de un colegio para tomar notas tranquilamente, te fijas en un Corvette ZR1 y pasa un niño con su padre: Papi, mira, tiene uno, dos, tres, cuatro tubos de escape. En ese momento te dices a ti mismo: mientras los pequeños se ilusionen, no está todo perdido. Parece que la pasión por las cuatro ruedas y el rugido de los motores se lleva en los genes. Y el ZR1 lo proclama a los cuatro vientos. Dos horas antes, en el estacionamiento: subirse, pulsar el botón de arranque… primero suena el zumbido de la marcha, luego el V8 sacude las paredes de hormigón y el suelo, antes de emitir un rugido al ralentí. ¡Vaya experiencia! El Astra azul estacionado dos lugares más allá no soporta tanto estruendo y dispara la alarma. El Dodge Challenger SRT Hellcat Redeye también tiene el don de sacar a los demás de su zona de confort. Este muscle car se posiciona en el extremo opuesto de la gama de construcciones estadounidenses.

Ambos están al límite. El ZR1 toma las curvas como ninguno. Un superdeportivo que te pone los pelos de punta con su estética, acústica y conducción. Es capaz de hacerte perder la cabeza. El Redeye, no obstante, combina una enorme potencia con cierto desenfado. Puede deslizarse suavemente o ir como una bala. Cuenta también con un motor de ocho cilindros sobrealimentado con compresor y 6.2 litros de cilindrada. Las cámaras de combustión en forma semiesférica le valen el distintivo “Hemi”. Este dragster para carretera tiene incluso algunos HP más. Con sus 797 HP, el Redeye supera al Corvette. Pero solo cuando se tiene la llave roja. Para disfrutar de toda la potencia, el conductor necesita la llave de este color. Karl Geiger, especialista en vehículos norteamericanos, solo nos ha dado la negra. Se entiende, el ‘ojo rojo’ solo tiene 300 km, así que ni modo, tenemos que arreglárnoslas con 500 HP.

De pista. Cuando hallas acomodo, lo primero que salta a la vista en el Vette es el powerdome de fibra de carbono. Solo eso hace que te hierva la sangre.

¿Hacia dónde va?, me pregunta el empleado de la gasolinera. ¿Cuánto da el motor?. El ZR1 desarrolla 755 HP a 6,400 vueltas. ¿Y cuánto cuesta? Uno igual que este, por ahí de 2 millones 730 mil pesos. A su lado, el Redeye por 1 millón 700 mil es casi una ganga. El exterior extrovertido del Corvette te impide pasar desapercibido en la gasolinera o recorrer las calles sin que volteen a verte. A pesar de que el motor sea capaz de disimular. Tráfico urbano, 1,500 rpm, poco más de 50 km/h. Con carga parcial, este ocho cilindros suena más bien a motor de tres cilindros. Prácticamente solo oyes el viento junto a la cabina y el sonido de los semi-slick sobre el asfalto. Lo mismo en octava a 120 km/h en la autopista. Hasta que cambias el modo de conducción de Tour a Sport y pisas más el acelerador.

Al hacerlo, el compresor Eaton TSV de 2.65 litros empieza a hacerse escuchar y te prepara para la tormenta que se avecina. A partir de unas 2,200 revoluciones, el ZR1 enciende el posquemador. 800 Nm se abalanzan sobre el cigüeñal; con 3,600 revoluciones, el eje trasero soporta 969 Nm. La tempestad descarga, inunda la cabina, hostiga el entorno. El V8 tortura al sistema de escape, dispara al Corvette por la autopista. Los 220 se alcanzan como un rayo, en ese punto la aguja naranja del velocímetro se queda clavada. A partir de aquí sigue contando el Head-up-Display. Impresionado por la ligereza. Obsesionado por la marcha brusca y sofisticada a la vez. Fascinado por tanta personalidad.

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Mayo 2020